jueves, 31 de mayo de 2018

TAMPOCO VOY A ESTOCOLMO (humorada)



Hace un tiempo, sin rubor,
me creía un gran poeta,
yo diría, el más mejor,
con una rima coqueta
en dulces versos de amor.

Con  vítores y ovaciones
tenía el ego inflamado
y no en pocas ocasiones
los miraba de costado
a poetas sin blasones.

Y me dije que hace rato
por tanto verso bonito
sería de lo más grato,
¡Justicia, tal fue mi grito,
el Nobel del literato!

Me preparé con esmero
para viajar a la Suecia
a reclamar mi dinero,
con una pinta, se aprecia,
miren sino mi ropero:

Pantaloncitos chupines,
zapatos muy bien lustrados,
moñito, los calcetines, 
tiradores colorados
y otras cositas afines.

Pero un martes de febrero,
(o de mayo, me da igual),
leí a Paz, Borges, Panero,
Alfonsina, la Mistral,
don Neruda, Blas de Otero,

Jaime Sabines, Delmar,
Benedetti, Amado Nervo,
Cortázar, Etchecopar.
Es por ahí, en lo que observo
que comienzo a sospechar:

Lo mío era muy pequeño,
ellos cielo, yo subsuelo,
ellos fuego, yo ni leño.
No me atrapó el desconsuelo,
guardé mi ropa y mi sueño.

Seguí alegre en mi labor
sin más grande pretensión
que mi verso y su candor
llegue al alma, al corazón,
de usted, querido lector.

Estocolmo es muy hermosa,
me dijo el hermano mío,
gélida, también brumosa.
(Para morirme de frío,
me quedo acá, y a otra cosa)


Derechos reservados por Ruben Maldonado.











martes, 29 de mayo de 2018

NOSTALGIA.




 Pronto llegará el turno del invierno
y se agigantarán las sombras  de las sombras
sobre los hombros de la calle oscura.
 Las hojas amarillas del otoño
pasarán a ser carcomidas remembranzas
a merced de las aguas y los vientos.
 Será un chasquido el lento caminar
sobre lustrosas veredas
encharcadas por lágrimas nocturnas
de neblinas recicladas.
 Vendrán las noches
con sabor a escarcha,
con el silencio absoluto
atrapado por el gato
que duerme abrazado a  su país de gato.
 Entonces volveré a verte
en mi poesía,
en el frío,
como antes
en las coloridas alas
de una primavera volátil y risueña
o en el torrente cristalino
del  estío.
 Y caeré en la cuenta
que he vuelto a escribirte,
como ahora,
un nostálgico poema
con hilachas de luna y el pálido azul de las estrellas.
 Una sonrisa que aparece en el espejo,
complaciente,  
me insinúa que debo rasurar mi barba blanca,
lo que no ha de quitar ni un ápice a mis años
ni –menos aún- cercenar los rebrotes  del recuerdo.

Derechos reservados por Ruben Maldonado.








domingo, 20 de mayo de 2018

A VECES LAS ROSAS SE VUELVEN CONFIDENTES.



Me dijeron las rosas,
me dijeron
que ya no escribía
a sus aromas,
ni al canto del zorzal
por la mañana
cuando el sol
reposa en el rocío.
Que ya hay un vacío
que va
de mis versos a la luna,
sedienta de vocablos
bordados con sus brillos.
A veces las rosas
se vuelven confidentes
y reciben mis postales
lacrimosas
con la misma parsimonia
con que abrazan
la llovizna otoñal por estos días.
Le dije a las rosas que comprendan,
casi siempre mis horas se llenan de barullos
de nietos con carpetas, con apuros,
y con esos celulares que maldigo
porque me quitan el sabor de sus sonrisas.
Otras veces me pierdo en los recuerdos
y vuelvo a ser el niño de los vientos,
con ese pantalón a media pierna,
el dedo más gordo saliendo del zapato
y los cachetes paspados por el frío.
Pero la mayor parte del tiempo
la devoran
los sueños incumplidos que no atrapo,
ya no atrapo tal vez porque ese tiempo
rechaza mi visión entre tinieblas.
Y encima, le dije hoy a las rosas,
me espera la cocina con sus trastos
que hay que restregar. Así de simple.

Derechos reservados por Ruben Maldonado. 



lunes, 7 de mayo de 2018

ESPERE USTED QUE ME VISTA (humorada)



Hace ya tiempo le escribo
al amor y su dolencia,
con plácemes que recibo
y críticas sin clemencia
(las que sin leer archivo)

Y yo le dije a la rosa,
al rocío y al clavel,
escribamos a otra cosa,
ensuciemos el papel
con rima jacarandosa.

Nada dijeron las flores,
tampoco opinó la luna,
se callaron los señores
y las damas, si hay alguna,
hablarán temas menores.

Y allá voy por las quintillas
con algo de buen humor,
que estoy hasta las patillas
con versos de amor y amor,
¡Venga un café y sopaipillas!

Digo más: si alguien me apura
o me entabla una demanda
le diré con gran soltura,
como aquella  propaganda:
¡Cortemos con la dulzura!

Antes de dormir mi siesta
me preguntaba a mí mismo,
¿Dónde va a jugar Iniesta?
¿Olvido el romanticismo?
¿Ser o no ser...? Eso cuesta.

Que la inspiración me asista,
soy un hombre muy formal
si quiere pase revista,
pero no lo tome a mal,
espere usted que me vista.


Derechos reservados por Ruben Maldonado.