sábado, 30 de abril de 2011

UN SONETO PARA USTEDES

"Al final, no nos acordaremos tanto de las palabras de nuestros enemigos, sino de los silencios de nuestros amigos",  (Martin Luther King, Jr.)

Mil gracias por sus manos extendidas,
por todos los saludos recibidos,
por los halagos –nunca merecidos-
por todas las caricias concedidas.

Mil gracias porque hay lágrimas vertidas
enjugadas con versos deslucidos,
y en este corazón baten latidos
con flores para ustedes, esparcidas.

Jamás me cansaré de agradecerles
la amistad y el apoyo que me han dado,
los siento -como siempre-  aquí a mi lado,

y no hallo algo mejor para ofrecerles
más que un abrazo enorme, emocionado,
y un canto de cariño engalanado.

Derechos reservados por Ruben Maldonado.



"Adulación jamás, agradecimiento siempre".

martes, 26 de abril de 2011

QUIERO SER RÍO

"El río es como un viaje para el sueño del hombre,
el hombre, es como el río, un gran dolor en viaje" de Poema del río (autor José Angel Buesa).

Quiero ser río
que baje desde las piedras,
que me acaricien las sombras
y el cantar del ave inquieta,
quiero ser el agua estanca
de un remanso cristalino,
en donde tus ojos se miren
en donde tus ojos sueñen.

Quiero ser río,
y rumor,
rumor de corriente vieja,
murmurante de poemas
que dejaron las estrellas
colgados del llanto trunco,
que quiere jugar conmigo
y se desgaja muy lento
del sauzal, en brazos verdes.

Quiero ser río
que alivie tu dulce boca
y que beses mis orillas
y yo bese tus tobillos.
Quiero ser una ternura
que venga con la cascada
a reír entre tus faldas
como lo hace el viento norte,
como lo hace el viento sur,
como lo hace toda brisa
que se roba tus fragancias
para impregnar los jardines.

Quiero ser río y llegar
hasta tu día  y  tu noche,
llevando mi cielo azul
con mariposas celestes,
llevando mi cielo negro
palpitante de destellos…
o tal vez las aguas nuevas
de un torrente  hecho de ensueños
con atavíos de luna,
con atavíos de plata.




Derechos reservados por Ruben Maldonado.

lunes, 25 de abril de 2011

LOS SONETOS DE MI OTOÑO

Este otoño que baja lentamente
y  la mañana entibia con sus brisas,
pinta de ocre el parque de las risas,
pende trinos del pino y de la fuente.

Crea un grafiti al paso de  la gente
con brillos y dulzura de sonrisas,
juega al sol con palomas indecisas
y alfombra de  amarillo, sutilmente,

las veredas alegres de la  vida.
Es  mi otoño con tonos de retama,
el que  deja un poema en cada rama,

se viste de azul-tarde-adormecida,
y enlaza una lejana primavera
con los signos de amor de su bandera.

Derechos reservados por Ruben Maldonado.

LOS HAIKU DE MI OTOÑO

"Amanece"

el nuevo día

se sacude el rocío

y luego estalla


solo de trinos

en mi nogal sin hojas

bella calandria

 

"Tibiezas"


la mariposa

aletea tibiezas

del sol de otoño


un clavel rojo

con los primeros rayos

tiene un poema

 
"Bosque"


a tu silencio

el mumullo del bosque

le está sonriendo


senda de otoño

con los pies de amarillo

va el hada buena

 
"Veredas"


revuelo de hojas

y un aroma a jazmines

dejan tus pasos


aunque lo quieras

es muy corto el sendero

no llega a Tokyo


Derechos reservados por Ruben Maldonado.


jueves, 21 de abril de 2011

VÍA CRUCIS

Un sol tibio endulzaba la tarde entre el pinar. Desde lo alto, ascendidos que fueran los casi interminables escalones, se divisaba la amplia avenida, allá abajo y los peregrinos que transitaban tranquilamente, algunos hacia el Monte Calvario, otros con ignorados rumbos.



A este Vía Crucis de la Tercera Edad, ya por comenzar, se fueron uniendo plateadas o desnudas cabezas, adoloridas piernas, vidas arrugadas, tiempos, tiempos, muchos tiempos, muchas vidas.



Una pequeña cruz encabezaba el lote de un enjambre de oraciones musitadas algunas, altisonantes otras y el megáfono que indicaba en cada Estación los rezos y las dolorosas situaciones que viviera N.S. Jesucristo. Allí me percaté que no recordaba muy bien el Padre Nuestro, mejor el Ave María y poquísimo de lo demás. No obstante, comenzaron a venir a mi mente, como cuando siendo niño las decíamos  a dúo con la abuela Ramona o cuando en la pequeña parroquia las recitaba tan de memoria que me daba tiempo a mirar las figuras estampadas en las paredes o entretenerme con los rayos de sol que ingresaban, intrusos, por los vitrales de las reducidas ventanas.



La ascensión se hacía un tanto dificultosa, a veces por lo empinado del sendero, otras por las rocas salientes y las más por el lento movimiento de aquellos tantos años que portaba cada uno de los feligreses. A mi derecha una señora obesa con gruesas gotas de sudor sobre su rostro, a mi derecha un anciano con bastón que pese a ello demostraba bastante agilidad. Delante, dos mujeres con pañuelo a la cabeza, comentaban sobre el hermoso paisaje que se podía admirar desde allí, aunque –claro estaba- no era el momento.



Una brisa otoñal, impregnada de aromas de pinos y eucaliptus bailoteaba a nuestro alrededor. Se me ocurrió pensar que el tramo que unía cada Estación era como esos momentos felices de la vida, entonces venían a mi memoria mi niñez, mis viejos, quien fuera mi esposa, mis hijos, mis nietos, mis amigos, hasta mi enamoramiento y se me escapaba una leve sonrisa.



Nuevamente a rememorar cada uno de los flagelos sufridos por N.S. Jesucristo hasta llegar a la cima, su Crucifixión, su Muerte, su Resurrección.



Y allí estaba yo en lo más alto del cerro, a mi frente la enorme cruz, a mi izquierda el Santo Sepulcro y mis oraciones que ya se diluían en el atardecer.



Aunque no lo creas, se siente como un renacer y al volver mi mirada hacia abajo, donde los peregrinos deambulan por esta Semana Santa en las activadas calles de mi ciudad, es como una luz de paz, serenidad y esperanza que brilla ahora en cada cosa y en cada rostro.



Felices Pascuas, queridos amigos.



Derechos reservados por Ruben Maldonado.

MI ORACIÓN

Oh, Jesucristo que has muerto
allá en la Cruz del Calvario
para redimir pecados
de nosotros, tu rebaño,
te pido hoy Señor  Mío
no abandones al desvalido,
que mitigues los dolores
de quien sufre enfermedades.

Que borres calamidades
que azotan pueblos enteros,
que se apaguen los clamores
de la guerra entre los hombres,
que apacigües los temores
del pobre en su sufrimiento.

Oh, Jesucristo te imploro,
que bendigas a las madres
sin distingos de banderas,
que mires a todos tus hijos
cual ovejas descarriadas
y  les indiques rumbo cierto.

Oh, Jesucristo, suplico
que mis versos sean puros,
odas  de paz y concordia,
himnos de amor sincero,
que no caiga en vanidades
ni anidar rencor alguno.

Oh, Jesús,  Rey  del Universo,
te ofrezco mi oración humilde,
lloro tu padecimiento,
canto por tus verdades,
oro postrado a tus pies,
Oh, Señor de Eternidades.


Derechos reservados por Ruben Maldonado.

martes, 19 de abril de 2011

A VECES PIENSO

"...morir y todavía
amarte más.
Y todavía
amarte más
y más." Del poema AMOR de Pablo Neruda



A veces pienso qué podrás hacer
con este amor tan necio
sin marca, sin renombre,  sin un precio,
humildemente echado al amanecer

despierta, juguetea con los rayos primerizos,
se entrega al perfume de jardines,
se guarda en el bolsillo tus mohines,
traspone los umbrales fronterizos.

A veces pienso que podrás hacer
con los besos alados que te dejo,
con los versos que salen en cortejo,
haciendo la poesía estremecer.

¿Acaso los resguardes en tu  aromado pecho
y quedarían a soñar en tal regazo?
¿Acaso sellarían eterno abrazo
con violines nupciales en nuboso lecho?

A veces pienso que podré hacer
con la terca ternura de tus ojos,
con tus mejillas encendidas en sonrojos,
con tu sensible corazón en mi querer.

Como un pájaro de trinar celeste
revolotea tu imagen en mi cielo
vive conmigo convertida en desvelo,
se va en silencio hacia su mar nordeste.

A veces pienso que podremos hacer
con este amor que nos encierra,
que mixtura los paisajes…  bosque, sierra,
y que nunca quisiera fenecer.

Ah, si pudiese unirme a tu mirada,
a tus besos, tus suspiros, tus sonrisas,
engarzarlos en las pequeñas brisas
y eternizarlos en la llovizna alada.

Ah, si pudiese atrapar tu geografía,
entregarte mi otoño moribundo,
treparme a la cima de tu mundo
para ofrendarte mi última poesía.


Derechos reservados por Ruben Maldonado
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martes, 12 de abril de 2011

CORTOS

(I)  Aroma

Cuando la brisa suave
concentra tu aroma
en el filo de cada ola,
quisiera
a-mar-al-mar
al-mar-a-mar.


(II)  Suspiros

No es la misma rosa
ni el mismo clavel,
no es el mismo bosque,
pero sí la misma luna,
el mismo abril,
los mismos suspiros,
los de hoy y los de ayer.


(III)  Trinos

¿Qué me dicen
los trinos de las aves
que no me haya dicho
tu dulce voz?


(IV)  Ansias


De mis manos vacías
se escapa el aire,
se escapa tu figura,
tus senos, tus caderas,
y  quedan en mis manos
las ansias solamente.


(V) Otoño/primavera

Hay un otoño
en mi mirada
y una primavera
en tu sonrisa.


Derechos reservados por Ruben Maldonado.

domingo, 10 de abril de 2011

ATARDECER EN TANDIL

Mi bellísima "ciudad por adopción", celebró el
188° aniversario de su fundación. Entre todas 
las poesías que le he escrito, elegí estos versos 
para homenajearle.


De la pared descuelgan los jazmines
que pasan de la mansión lindera,
el viento suavemente los pendula,
y su perfume invade el aire puro.

Entre el follaje del nogal ramoso,
se filtran los rayos del sol en despedida,
una brisa aún cálida acaricia
el ramaje retorcido de una enredadera.

Las sierras milenarias,  desgastadas,
se observan como grandes senos
de mujer de cara al cielo, con su mirar
                                                indiferente
a las nubes de tonalidad rosada.

A lo lejos los techos escarlata
parecen de casitas de juguete,
primorosamente enclavadas,
de  tilos y naranjos adornadas.

Las torres se elevan en el centro,
haciendo gala de circense equilibrio,
y  en el horizonte el campo tiñe
su magnífica amplitud de color verde.

Al labrador su descanso le ha llegado,
para volver mañana muy temprano,
la  ciudad enciende sus luces esta noche
de paz y sosiego tandilense.

Derechos reservados por Ruben Maldonado.


04-04-2011

SUEÑOS DE MI OTOÑO

"Cubierto de hojas
no sabe si es camino
o si es otoño" (Rafael García Bidó)



Se hace otoño la tarde;  cobijado en tibiezas amarillas
desvanezco en su infinito horizonte, con inquietos pájaros azules
que estremecen tu nombre en cada rama.

Son tus manos, amantes, amadas manos, que dibujan arabescos
en las nubes y deslizan suavemente su aletear de mariposas
en la quietud multicolor de los jardines.

Son tus ojos que reflejan el acuoso discurrir de manantiales,
asumiendo la frescura sonriente del murmullo
que se pierde canturreando en la alameda.

Quiere hacerse otoño el anochecer temprano, matizado de grana,
en su tornasol se aquieta el viento y son acuarelas los celajes
esperando el  chispeante cielorraso entre las sombras.

Son tus labios que recorren dócilmente
mis senderos somnolientos  y despiertan los temblores
de la noche, acortando los espacios, deshaciendo los tiempos,
descongelando versos.

Es entonces que el nocturno se alarga en los suspiros
y retozan suaves trinos musitados al oído,
bajo lluvia de destellos de galaxias perfumadas.

Es entonces que tus  sueños se alojan en mis sueños
y se acurruca en mi regazo un halo de quimera
que atesorará mi nido mientras no llegue el día,
a la vuelta de mi mundo, a la vuelta de tu mundo.


Derechos reservados por Ruben Maldonado.  

10-04-2011