viernes, 27 de mayo de 2011

SILENCIO

Cuando se hacía un silencio
en mi casa paterna
(siempre llena de ruidos)
mi abuela nos decía
“Chicos, por aquí pasó un ángel”.
Hoy por este silencio
de otoño con grises,
un tropel de angelitos
andará en las veredas
pues callaron
las voces de la ciudad
con nieblas
y las aves subieron
a las ramas peladas
para quedarse quietas
sin hacer ningún ruido.
Mas fue sólo un momento,
ya ha vuelto el bullicio,
ya no hay más tristeza
en las calles desiertas,
no lloran los claveles
y las palomas se arrullan
al compás de los trinos
de vecindad con alas.

De las hojas de mi libro
se cayó una florcita,
una florcita seca,
sin olor ni color
y debe andar el ángel
que decía mi abuela
porque volvió el silencio,
porque volvió la pena
(o tal vez solamente
sea yo el que lo sienta).


Derechos reservados por Ruben Maldonado.

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