miércoles, 29 de junio de 2011

CUANDO PASAS, MUJER.


« l'amour est en vous »

Cuando pasas, mujer, con tu mirada
te robas de mi entorno los paisajes,
derramas tu fragancia sin ambages,
tu andar es primavera prolongada.

Te colma la mañana alborozada,
tu sonrisa despliega sus velajes,
sinuosa tu cadera y sus oleajes,
y en tu escote dos aves atrapadas.

En tus ojos anidan mariposas
que llevan el rocío de las rosas,
todo un jardín contigo lo desplazas

hermoseando tu imagen la vereda.
Sustraes la cordura que me queda,
cuando pasas, mujer,  cuando tú pasas.


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lunes, 27 de junio de 2011

UN SOLO HAIKU


sin inspirarme


se me escapó la tarde


decepcionada


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domingo, 26 de junio de 2011

¡ POBRES MIS VERSOS !


Cuando lees, mis versos cobran vida,
se dejan atrapar por tu mirada,
entonan su canción enamorada,
se endulzan en tu boca, roja herida.

Reviven en tu senda anochecida
y  suspiran de amor sobre tu almohada,
son caricias de luna fragmentada
que dejan en tu piel  rosa encendida.

Pobres versos que viven de ilusiones,
asidos a tu aroma de jazmines,
buscarán en oscuros cafetines

los besos, la ternura y las pasiones
perdidos en los sueños de tu lecho.
Sólo la rosa dormirá en tu pecho.

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sábado, 25 de junio de 2011

SILENCIO DE VOS

"Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos..." del poema "Amor de Tarde", de Mario Benedetti.


Hay un silencio que enciende las distancias,
que usa palabras que saben a memoria,
que cruza con las brisas las nubes y se envuelve
en el rosal, los claveles y en mis sueños.

Este silencio de vos, no es una ausencia
ni lleva consigo poemas lastimeros,
es dulce, habla conmigo, me dice lo que me amas,
me espera en la mañana y descansa en mi cobijo.

Y en el silencio lunar de noche clara, tu voz se hace caricia,
tus labios tan distantes dibujan su sonrisa,
me llega el aroma de tus pechos desnudos,
estremecidamente blancos y esperando.

Ni campanas ni viento entre los bosques,
sólo un leve rumor me baña con su sombra
y enciende claridades de tus ojos que me miran,
detrás de la nostalgia, tan cerca de mi cuerpo.

Tengo tus latidos atrapados, tus callados besos,
ya se lleva el silencio a tu país lejano
mis versos cada día, en la aurora del rojo preferido,
en los brillos que me cantan tus estrellas.

Entre vos y yo habrá días, noches,
extensiones y silencios, entre vos y yo
habrán territorios y ciudades...
y un amor que grita en su  mutismo.



Derechos reservados por Ruben Maldonado.


(De mi libro "Caricias del Cielo", ISBN 978-987-08-0392-8)

jueves, 23 de junio de 2011

VENGO A DECIRTE

"Yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos" del poema de Mario Benedetti "Rostro de Vos".


Es el tiempo en donde las sombras
se esconden en las sombras,
se aquietan
los rumores de las calles
y la luna se adormece
en los aleros.

Cantan mudas las estrellas
melodías de arrabales
y  los árboles,
(esqueléticos ramajes)
guarecen
el arrullo azul
de palomas olvidadas.

Es la hora en que las nostalgias se me anidan
en el pecho
y se resecan los labios
de nombrarte.

Pende tu sonrisa de las luces
cual guirnalda cristalina,
y es de pronto
rocío,
rocío que baña dulce y fino
mis preguntas,
¿qué haces?
¿cómo estás?
¿me amas?

Es la hora en que toda mi poesía
se hace un sueño
y  se lleva hasta tus mares
un soplo de tibieza
que besa sutilmente
la rivera de tu boca.

Entonces mi verso ahora
es viento
que acaricia tu bosque
de cabellos,
la húmeda candidez
de tu desnudo huerto
y se queda a dormir
en tus pestañas,
susurrando,
simplemente susurrando,
“cómo te amo, amor, cómo te amo”.

Es la hora en que vengo a decirte
al oído,
suave, suave,
(para que sólo
vos lo escuches)
todo eso que te he dicho.

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martes, 21 de junio de 2011

AQUEL LOCO LINDO

Canturreaba estrofas de una canción de cuna,
un tango incompleto con versos de Gardel,
su chaqueta pobre y su alma a los vientos,
en tanto la llovizna se ponía  horizontal.

Cruzaba la avenida con andar de gacela,
dejando a su paso un halo de emoción,
en cada mesa ofrecía un ramo violetas
y una estampita humilde de rara santidad.

Una acostumbrada gusa, un frío visceral
de ayuno obligado  en cada amanecer,
hacía caso omiso a los platos servidos
con una sonrisa dulce y un canto a media voz.

Volviendo en un momento a recoger lo poco,
sólo unas moneditas e indiferencia atroz,
sus ojos dos gorriones que salpicaban niebla
y un piropo bonito a una muchacha en flor.

Y se escribió un verso en sus anchas solapas,
ajeno a la barahúnda de marchas piqueteras
brincaba entre canteros repletos de violetas,
con saltos de alegría y bullicios de color.

Era la primavera en su esencia  sin mal,
era una primavera de nunca terminar,
allá se fue el loco lindo con su ternura inquieta,
su sombrerito  suizo y su pantalón de “yin”,

entre un manto blanco de palomas al vuelo,
batir de mariposas pintadas con crayón,
risas de campanario, las bocinas con tos
y el semblante adusto de la gente al pasar.

Y se metió en un grafiti, al pie del arco iris,
cantando suavemente esta simple canción:

Te amo todavía,
clavada está tu risa
aquí en mi corazón,
yo tengo tu mirada
guardada en un bolsillo
y si no lloro ahora
es por no hacer llorar.

lunes, 20 de junio de 2011

NOCHE

Clavada está la luna en la cornisa,
sombra negra es el gato en el tejado,
las hojas danzan baile despiadado,
húmeda y gris la niebla se desliza.

Transita  mi alma sin ninguna prisa
mientras silba el ramaje inhabitado
partituras que el viento le ha dejado.
Si al menos me llegara tu sonrisa,

esparciendo en la noche su alegría,
si al menos me llegara tu tibieza
horadando la bruma cruel y espesa…

Mas ahonda el quebranto  la apatía
de las horas oscuras y silentes
que morirán en versos decadentes.

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LA EFÍMERA BELLEZA Y LA BELLEZA OCULTA

En la tórrida tarde del desierto patagónico, una flor silvestre pavoneaba
su belleza a la sombra de un matorral. A su lado una insignificante piedra,
semienterrada y oscura.

El paisano, buscando las huellas de algún chivo extraviado se apeó de su
caballo y junto a él su pequeño hijo hizo lo mismo.

Casi a igual tiempo el hombre y el niño se fijaron en la flor y en la piedra.

El hombre arrancó la flor, pensando en su amada y el niño desenterró la
piedrecilla pues algo le había llamado la atención. Quizás los rayos del sol
que en ella ahora se posaban y que también agobiaban a la flor.

Siguieron su camino. El pequeño limpiando una y otra vez su piedrita y el
hombre abstraído en su tarea. 

Llegando a su humilde casa, el padre miró la flor: había perdido toda su
hermosura, marchita y sin vida. La arrojó sin dilaciones. “Efímera belleza”, se
dijo para sus adentros.

El niño, sonriente, besó a su madre le mostró la piedra inquiriéndole “¿No es
divina?”

Corrió a lavar la piedrita y la llevó a su habitación, en donde tenía un frasco
lleno de piedras de colores sumergidas en la claridad del agua.
Delicadamente la depositó junto a las otras y su brillo se mostró en todo su
esplendor al rayo de los últimos saludos del sol. La sonrisa del pequeño se hizo
más grande aún.

Sin pensarlo, había descubierto la hermosura de lo oculto en la simplicidad de una
piedra, en contraste con la fugaz belleza de la flor que había encandilado a su
padre.

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domingo, 19 de junio de 2011

VIEJO, QUIERO CONTARTE ALGO...

Viejo, quiero contarte algo:
Anoche soñé,
que tus manos callosas
acariciaban mi cara regordeta.
 
Un aroma de tiner y pintura
entraba con vos en la cocina.
 
¡Qué cansancio denotaba tu apariencia!
¡Que altivo patriarca y dulce padre!
 
Tu barba me raspaba con cariño,
tenías los cabellos color plata...
 
Viejo, anoche volví a ser niño,
¡Anoche, soñé con vos, mi lindo padre!


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sábado, 18 de junio de 2011

EL MENDIGO Y SU FELICIDAD.


Desde hacía una semana, todas las mañanas, a la misma hora escuchaba una armónica bellamente interpretada. No sabía de dónde venía.

Un buen día me dispuse a averiguarlo. Esperé en la vereda, pasó una señora con su carrito de compras, un niño jugando con una pelota, un gato, un mendigo con dos perros, varios trabajadores. 
En unos minutos apareció la armónica. Era el linyera. Lo escuché un rato en una preciosa  canción, muy bien ejecutada. Volví a mi poesía pensando, mañana lo voy a seguir.

Así lo hice, al día siguiente lo seguí. Cruzó la calle, llegó a la florería. Allí una señorita muy sonriente le acomodó un clavel rojo en la solapa y el mendigo agradeció besando su mano, sin sacarse el sombrero ni dejar la bolsa que llevaba sobre su hombro derecho. Salió y se sentó en un banco de madera, entre las flores, extrajo de su bolsa un viejo grabador del que comenzó a sonar un hermoso blus. Aclaró su garganta, revolvió nuevamente dentro de la bolsa y sacó, ahora una armónica comenzando a acompañar la música.

Al principio (parecía), tímidamente. Luego con toda su inspiración puesta de manifiesto. Al finalizar la ejecución, buscó en el bolsillo de su saco un cigarrillo apagado por la mitad y lo encendió. Se le notaba una paz en el semblante realmente llamativa.

Unos minutos después guardó todo, tomó su bolsa, llamó a sus perros y partió, tarareando algo así como un vals. Lo perdí de vista y retorné a mi casa.

Los siguientes dos días lo observé. Hizo lo mismo. No pude con mi curiosidad y me senté a su lado mientras él fumaba su medio cigarrillo. Ni me miró cuando le pregunté, como un idiota,  si se sentía feliz, porque así lo parecía. Observando el humo del  cigarrillo o las nubes, me contestó: “Mirá hermano, este es mi momento y claro que soy feliz”. (Me gustó que me tuteara, aún siendo menor que yo, se le notaba).

Le pedí si me podía aclarar eso. “Sí. Yo vengo, busco mi clavel, toco una canción y fumo un pucho, es mi momento de felicidad. Pero, ojo, que luego camino una cuadra, hasta la veterinaria en donde le largan alimento a mis pichichos, toco un tango y sigo hasta la otra esquina, en donde la señora de la rotisería me da unas empanadas que sobraron de anoche o un pedazo de carne. Toco ahora un vals y sigo”.

“Hermano: sigo juntando esos momentos y hago un momento grande. Como cada uno de esos momentos son mi felicidad, al fin del día tengo una enooorme felicidad, me entendés?” Claro, claro, le dije, sorprendido y mirando sus brazos todavía abiertos como abarcando toda la tierra, todo el cielo, toda su felicidad.  

Desde ese día vengo a ver y escuchar su pequeño momento de felicidad. Casi no hablamos y él siempre mira las nubes o el humo de su cigarro.

Acá llueve mucho y cuando ello ocurre el linyera no aparece. Eso me entristece porque no podrá juntar sus trocitos de felicidad y no tendrá ese día su felicidad enooorme.

(Ni yo el pedacito que me corresponde. Hoy llovió todo el día). 


Derechos reservados por Ruben Maldonado.

UNA MUJER EN LA TRIBUNA


Los concurrentes comienzan a tomar asiento.
Una mujer en la tribuna, no muy agraciada.
Los hombres no la miran mucho.
Sujeta la cartera colgada en su brazo,
la aprieta la multitud y ella es coqueta.
Antes de iniciarse la brega, se acicala
frente a un pequeño espejo.
A su izquierda un señor de traje oscuro,
sí,  traje oscuro en un match de fútbol.
A su derecha un fortachón con el torso desnudo,
infinidad de tatuajes en donde se ve, tachado,  Marta.
Es totalmente calvo y totalmente sucio.

Banderas desplegadas, tambores que marcan
un son en la tribuna y un griterío infernal.
Ingresan los jugadores vestidos de blanco
(parecen el Real) y la hinchada local ruge.
Se ponen de pie, menos la señora que se lima las uñas.
Entran los visitantes de azul atuendo y hay rechifla.
Los ágiles se saludan, se abrazan los amigos-contrincantes
y  comienza el partido. Los fanáticos explotan,
menos la señora que se lima las uñas.

Los jugadores que hace unos minutos se abrazaban,
apuntan a la cabeza del contrario sus salvajes patadas.
La parcialidad local está en vilo, el puntero derecho
rival es un avión, no lo paran… ahí va otra vez:
centro elevado, preciso  cabezazo y GOOL!!
GOOL!! Grita la señora  sin saber de qué se trata,
entre los fanáticos que sufren la caída de su portería.
La miran, se escuchan gruesos epítetos y la señora…
se pinta los labios. La tribuna enloquece, un rápido
contragolpe y GOOL!!, la señora no grita, no vio nada,
quedó chiquitita entre los rústicos varones que alzan
sus brazos despidiendo un vaho insoportable desde sus axilas.
Cuando todos se sientan comentando el empate, la señora
se levanta y grita GOOL!! Y otra vez los gritos ofensivos
para con la dama, que se depila las cejas.

Comienza la segunda etapa, parte rápido el equipo blanco
(parece el Real, ahora embarrado), se hacen fuertes e incrustan el balón
en el arco contrario GOOL!! , la señora se depila las cejas.
Eepaa, un detalle: vean el juez de línea con su banderola en alto!
No vale, no es gol, hay  posición de adelanto.

La señora entre los murmullos de bronca, grita GOOL!!, aprovechando
que todos se sientan. Vuelan botellas de plástico, vasos y hasta zapatillas.

La señora ahora se emprolija las pestañas. Termina el partido,
todos se levantan, furiosos con el árbitro que anuló el tanto
 y con la mujer que ahora se peina. El caballero de su izquierda no ha dicho
nada de nada. Entonces es el marido. Se levantan y se van.
1 a 1.
Derechos reservados por Ruben Maldonado.

viernes, 17 de junio de 2011

INSPIRACIÓN

“soy todo tuyo 
cuando tiemblan mis versos 
entre tus labios”


Como un estallido azul surges de pronto
y dejas suspendidas las palabras
en  cada rama del pinar,
en cada rosa amanecida,
en cada beso que se da o que se niega,
en cada suspiro que sale de su pecho.

No concibes la vida sin amor
ni el amor sin la poesía,
refulges en los labios de un te quiero,
desvaneces en la lágrima furtiva,
estremece tu florecer silvestre
ante algún corazón ahogado de tristeza.

Como un reguero de rocío tempranero,
bañas los trémulos trinos de gorriones
y de tu vuelo que silente se desplaza,
se desprenden las metáforas, una a una
(y siembras los arados campos del lenguaje).

Transita por tus venas la esencia de la vida
las cosas, los paisajes, despiertan a tu paso,
invitas con tu canto al poeta:
ríe, llora, brinca, alucínate,
róbale destellos a la luna,
hilvana en el cielo tus caricias para ella
y hasta muere amando una quimera.

Pero duermes a veces tu sueño placentero,
son hojas blancas tus sábanas de seda,
en tu letargo no hay versos luminosos,
se destiñe la tinta del poema 
y en la oscura soledad, hiere tu  hastío.

 

Derechos reservados por Ruben Maldonado.

miércoles, 15 de junio de 2011

LAGO QUILLÉN

En sus laderas recogí frutillas rojas
que me recordaron tus labios
y mordí su dulzura ávidamente
haciéndose en mi boca tu delicia.

Fue el aroma de tu cuerpo
el perfume silvestre de la flor
de la montaña y en las aguas tu sonrisa
dibujaron los reflejos temblorosos.

Y era la brisa entre el follaje
la misma brisa que te besa
y juega armoniosa con tu falda
y ríe con rumores de hojarasca.

Quizás por eso te amo más aún,
lago de encanto, lago cristal,
porque en tu orilla de tapices verdes
hice un sueño de amor y de ilusiones.

Más allá de todo pensamiento,
inacabable sed de besos esparcidos,
de besos dados y recibidos,
más allá de las fronteras y las tierras.


Sin tristeza, sin nostalgia, solamente feliz
de saberte mía, cobijado en tus senos
de frescura con perfumes de mares
extranjeros y el Quillén en la siesta adormecida.



Derechos reservados por Ruben Maldonado. 


Dedicado a mi estimadísimo amigo Tito Gutiérrez, integrante del Grupo Pachamama, que me acompañó con su espléndida guitarra al recitar mi primer poema en público (“Renée”), escrito en homenaje al cumpleaños número 70 de mi querida hermana.







DE LOS ESPEJOS

De los espejos emergen los misterios
y caen de a pedazos entre mis manos,
no logro, sin embargo, atraparlos
y se diluyen, sombríos,  en los rincones.

Detrás de mí se reflejan muchas lunas,
nieves que suben y bajan horizontes,
arroyos estancados de viejos lagrimales,
azules cielos que naufragan en silencio.

Detrás de mí emergen los espejos
y batallan sin cesar con los misterios,
vitales noches en que vence el sueño
al nostalgioso querer atragantado.

Ante espejos arrugados desperezo,
mientras renace el niño y su alegría,
me invita a jugar con mariposas,
me lleva de la mano hacia la vida.

Ahora me río de los espejos,
y me río simplemente del misterio,
me río de la nieve que ha caído,
de las lágrimas que penaron sin ser vistas. 

Me entrego mansamente a tu mirada,
me acurruco dulcemente en tu sonrisa,
voy sucumbiendo en el aroma de tus pechos
y muero alegremente, boca a boca.


Derechos reservados por Ruben Maldonado.

martes, 14 de junio de 2011

RENÉE

(A mi querida hermana, en el 70° aniversario de su nacimiento).

A veces parecía que los pájaros huían
en bandadas sonoras y batientes:
Era vos, hermana, que reías.
Otras, las menos, el cielo ennegrecía
y el olor a lluvia mojaba las sedientas dunas:
Era vos, hermana... llorabas, no reías.
Y en mescolanza de lágrimas y risas,
de muñecas de ojos fijos y mal vestidas,
de camioncitos sin rueda y pelota desinflada,
la vida pasaba lenta y polvorienta
por la calle sin asfalto y sin vereda.
Remolinos de juegos, sirenas en el viento,
las hojas esparcidas del árbol flaco
y la tibieza en pies descalzos de médanos dormidos.
Nuestra pequeña vida de cómplices y amigos,
de guardapolvos blancos y manos entintadas,
se fue quedando sola en otro tiempo rezagado.
Se nos hicieron hombres y mujeres los muchachos
de la cuadra y florecieron los cardos y las rosas
en poesía de la adolescencia pura.
Muchas veces repetías tus risas de campana
 y otras veces, las menos, no reías… sollozabas.
Un nuevo recodo vital nos separaba,
que se hacía hogar nuevo, los hijos que llegaban
con los ecos relucientes de alegría,
los hijos que se iban, dejando lagrimones escondidos.
A veces, mi querida Renée, es jodida la vida,
bien lo sabes. A veces, mi querida hermana,
es hermosa la vida, como ahora que te estoy mirando,
como ahora que te estoy viendo con la muñeca mal vestida
y de ojos fijos y este poema que trae entre sus letras
una flor, un beso, una caricia, para mi linda hermanita,
la de la risa suelta y la nieve plateando los cabellos.

Derechos reservados por Ruben Maldonado.

02-11-2010

sábado, 11 de junio de 2011

DOLOROSO GRIS (soneto)

Vuelves, gris, en la aurora silenciosa
cubriendo con tu manto el pensamiento,
sabe triste el aroma de tu aliento,
cruel fantasma de túnica brumosa.

Besa tu otoño la doliente rosa
hay claveles que lloran su lamento,
ni la brisa con su cansado acento
despeja tu envoltura pegajosa.

Borras sin compasión la serranía,
apenas la ciudad húmeda y fría,
no entiendo si por vos he entristecido,

o pesa más que tu hosca persistencia
el dolor nostalgioso de su ausencia…
porque ella entre tus brumas no ha venido.


Derechos reservados por Ruben Maldonado.

ESTOS DÍAS DE OTOÑO (haiku)

(“Sol”)

a ver qué ocurre
de pronto asoma
el sol de otoño

(“Ausencia”)

¡qué opaca estación!
no están las mariposas
ni los claveles

(“Trino”)

¿quién trina solo
en la flecha del pino?
es mi calandria
 
(“Pijama”)

el cielo viste
pijama azul-rojizo
al acostarse

(”Vamos”)

cierra los ojos
el día somnoliento
vamos, es tarde

(“Libélulas”)

contando estrellas
loquísimas libélulas
lejos se pierden

(“Laguna”)

en la laguna
aparece en temblores
pálida luna

(“Gato”)

pasea oronda
por la alfombra amarilla
sombra gatuna

(“Foto”)

antes de dormir
con las ansias de siempre
beso tu foto

Derechos reservados por Ruben Maldonado

martes, 7 de junio de 2011

PENSAMIENTOS IMPENSABLES

Más vale un silencio a tiempo que muchas explicaciones a destiempo.
 
Aprendo algo todos los días y todos los días en algo me equivoco.
 

Quien habla mucho de su propia humildad, de a poco la está perdiendo.
 

Ensimismado no vivo, yo no soy el mundo.
 

Quizás no le tema a la muerte, mi temor es dejar de vivir.

 

Poeta es el que se suma a las brisas y viaja entre las flores.
 

Poeta es el que no ve la gran avenida ni los autos, ve el charquito en la vereda.
 

Poeta es quien pierde un billete y ni se queja;  pierde un poema y llora.
 

Poeta es quien cree poder detener las balas con un verso.
 

Poeta es quien sólo ve la belleza del paisaje a través de los ojos de su amor.


 

La madre de Pilatos siempre le recomendó lavarse las manos.
 

A partir del invento de la lámpara incandescente se iluminaron muchos sabios.
 

Perón dijo “de la casa al trabajo y del trabajo a casa” y no “de la casa al trabajo y de allí al piquete".


Si Sócrates dijo “sólo sé que no sé nada”, que digo yo que no sé ni lo que digo?
 

De mi padre: “¡qué buenos vendrán los diarios el día siguiente al fin del mundo!”


 
En los suspiros de un tango la ciudad se hace bandera.

 
Mi poesía es sólo un grafiti colgando de una nube.



Derechos reservados por Ruben Maldonado.