martes, 14 de junio de 2011

RENÉE

(A mi querida hermana, en el 70° aniversario de su nacimiento).

A veces parecía que los pájaros huían
en bandadas sonoras y batientes:
Era vos, hermana, que reías.
Otras, las menos, el cielo ennegrecía
y el olor a lluvia mojaba las sedientas dunas:
Era vos, hermana... llorabas, no reías.
Y en mescolanza de lágrimas y risas,
de muñecas de ojos fijos y mal vestidas,
de camioncitos sin rueda y pelota desinflada,
la vida pasaba lenta y polvorienta
por la calle sin asfalto y sin vereda.
Remolinos de juegos, sirenas en el viento,
las hojas esparcidas del árbol flaco
y la tibieza en pies descalzos de médanos dormidos.
Nuestra pequeña vida de cómplices y amigos,
de guardapolvos blancos y manos entintadas,
se fue quedando sola en otro tiempo rezagado.
Se nos hicieron hombres y mujeres los muchachos
de la cuadra y florecieron los cardos y las rosas
en poesía de la adolescencia pura.
Muchas veces repetías tus risas de campana
 y otras veces, las menos, no reías… sollozabas.
Un nuevo recodo vital nos separaba,
que se hacía hogar nuevo, los hijos que llegaban
con los ecos relucientes de alegría,
los hijos que se iban, dejando lagrimones escondidos.
A veces, mi querida Renée, es jodida la vida,
bien lo sabes. A veces, mi querida hermana,
es hermosa la vida, como ahora que te estoy mirando,
como ahora que te estoy viendo con la muñeca mal vestida
y de ojos fijos y este poema que trae entre sus letras
una flor, un beso, una caricia, para mi linda hermanita,
la de la risa suelta y la nieve plateando los cabellos.

Derechos reservados por Ruben Maldonado.

02-11-2010

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