domingo, 25 de septiembre de 2011

LA OSCURIDAD DEL ARCO IRIS

Sin ser ni más ni menos que la brisa,
me siento a leer en una plaza.

Imbuido en  letras consabidas,
en palabras asumidas,
en poesía inacabada.

Sin ser más ni menos que la brisa,
a mi lado se acomoda
una pequeña,
mal vestida, atrevida, desfachatada,
locuaz y mentirosa.

Las palomas se comieron mi comida,
si usted pudiera, señor, si usted pudiera.

Ante mi silencio inquisidor ella  repite,

Si usted pudiera , señor… una moneda.

Silencio.

Y otra vez la carasucia que pregunta,

¿Lee usted señor? si me dijera, ¿y qué lee usted señor?

Poesía.

Me encanta la poesía, si pudiera leer
yo leería. Pero no llegué a aprender,
 señor si usted pudiera
leerme a mí un poquito de poesía.

“A veces,
Por supuesto
Usted sonríe
Y no importa lo linda
O lo fea
Lo vieja
O lo joven
Lo mucho
O lo poco
Que usted realmente sea
Sonríe
Cual si fuese
Una revelación
(….)
Y a lo mejor
Si la sonrisa viene
De muy
De muy adentro
Usted puede llorar
Sencillamente
Sin desgarrarse
Sin desesperarse
Sin convocar la muerte
Ni sentirse vacía
Llorar sólo llorar
Entonces su sonrisa
Si todavía existe
Se vuelve un arco iris” (*)

Gracias, señor, es muy hermosa.

Lo es, Benedetti tenía esas cosas,
benditas cosas de la vida
como, por ejemplo, 
 la dulce sonrisa de una mujer.

Hasta luego, señor muchas, muchas gracias,
 (Se despidió con su voz quebrada y lagrimeando).

Ehh, espera, toma este dinero,
cómprate algo de comer,
alcanza para un sándwich y una coca.

Otra vez gracias señor, le dejo un beso.

Con el rostro iluminado de alegría,
sin ser ni más ni menos que la brisa,
esquiva la pequeña los canteros,
apretando el billete fuertemente.

Pero, válgame Dios que al saludarme
blandiendo un bastoncito color blanco
(y su perro indicándole el camino),
caigo en la cuenta de algo que no había reparado:
Ella, quizás,  jamás podría verlo,
aunque en su sonrisa
llevara pintado un Arco Iris.  

Derechos reservado por Ruben Maldonado.
(Safe Creative Certificado Propiedad Intelectual 1109260136814)

(*) Fragmentos de la poesía “Arco Iris” de Mario Benedetti. 


Cuando yo era chico un tío llegó a vivir a casa. Ciego y viejo. Yo le hice de lazarillo mientras él pudo caminar, pasear, tomar aire. En su recuerdo y para todos quienes se encuentran privados de la visión, éstas mis humildes letras.




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