martes, 6 de septiembre de 2011

UN DÍA ESPECIAL

Hoy es un día especial. Igual que todos.
No tengo la angustia que ayer tenía
ni bailotea en mis bolsillos la alegría.

Es especial, hasta lo llamaría híbrido.
No hace frío ni calor, no hay brisas,
los pajaritos cantan, el sol se ríe del invierno
y el almanaque me dice que hoy es cuatro.

Agosto se quedó atrapado en las ventanas,
mirando las inertes hojas  que se quitaron  la vida
lanzándose del alto del nogal y quedaron  amarillas.
Y ya es setiembre.

El perro del vecino duerme su siesta habitual,
para luego aullarle a la luna, a las estrellas,
a los gatos y a todo lo que se mueve o no se mueve,
a eso de las dos, tres o cuatro de la madrugada.

Y yo tengo ante mí este teclado.
Esto es un teclado y tiene letras.
Hay que posar los dedos sobre ellas,
 -suavemente-
dejar que salga lo que venga a la cabeza,
total, no soy buen escritor ni buen poeta,
pues si lo fuera no estaría aquí (alguien lo dijo).

Pero hoy no tengo, no ha venido,
algo lindo que despierte mi sentido,
si sale alguna rima es un suceso
y entonces mezclo todo y a la bolsa.

Quise hacer un poema en inglés
y lo único que sé decir es “yes”,
entonces desisto de ese intento:
volver a lo mío es el asunto.

Erotismo, que se yo, mucho he leído
y algo también escribí y lo he perdido,
de resultas de lo cual ya no recuerdo
de modos, de palabras ni de poses.

Me quedo pensando en su sonrisa,
en sus ojos, en su ternura y me doy cuenta
que hoy no es cuatro sino siete.

Es un día especial, no tiene nada de bonito y es bonito.



Derechos reservados por Ruben Maldonado.
(Safe Creative Certificado Propiedad Intelectual 1109070010984)

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