lunes, 31 de octubre de 2011

HE ESTADO PENSANDO


He estado pensado
en lo mucho que te pienso,
y escribo, justamente,
sobre lo mucho que te he escrito.
Es que siempre queda algo por decirte
y me parece poca la poesía
y me parece poco el pensamiento.

Porque, además, no quiero la tristeza
que a veces va, o viene, 
a través de riscos y de mares,
ni melancolías que rasgan las tinieblas.
Quiero hacer de este amor
un sendero en que las brisas
me traigan tu voz y tu alegría.
Y sí que te extraño, vida mía,
y sí que quisiera volar hasta tu vera;
mas si ello no es posible, por ahora,
no debemos llorar, ya no.

Hagamos un nido de simpleza y armonía,
si al fin de cuentas, tan simple eres
como simple son mis versos,
tan amorosa eres, como amoroso
pretende ser este poema.

Inspirado anochecer que me trae tu mirada,
sueños en calma, oceánico mutismo,
besos en las sombras, besos que te nombran,
temblor de luna encharcada en la calleja,
lucero azul que me habla de tus ojos
y musicales trinos que tus bosques
le ceden a mis sierras. Todo lo eres:
desde la inmensa extensión de los trigales
hasta el pequeño país de los gorriones.

Porque los mundos se suman al silencio
y la arboleda abraza los nidos y las aves,
porque la noche es tu arrullo en mi almohada,
tal vez quede aquí trunco mi poema
y mi ensoñación se perderá... adormecida.

Pero no importa, mi tesoro, para vos es mi última sonrisa,
para mí será tu última sonrisa (las últimas del día),
hasta que vuelva el sol por la mañana…

(Si al fin de cuentas,
te seguiré pensando,
te seguiré escribiendo,
simplemente
porque te seguiré amando).

Derechos reservados por Ruben Maldonado.
(De mi libro “Caricias del Cielo”, ISBN 978-987-08-0392-8)

ILUSTRACIÓN: camino cordillerano, Neuquén, Patagonia Argentina.

miércoles, 26 de octubre de 2011

PRIMAVERA MENTIROSA

"van las muchachas
cada paso más lindas
y yo más viejo" (Mario Benedetti)
   

Hay un silencio encaramado entre la gente
y en la mañana de primavera desflecada
se arropan los cuerpos ante el frío
que llega, inoportuno e insolente.

Las nubes cruzan raudas, ora blancas, ora oscuras,
una llovizna vertical brilla en el tiempo
de un día que no está en el almanaque
ni entiende de estaciones florecidas.

Un perro cabizbajo y consumido se lamenta
por lo bajo, se echa y duerme,
en tanto un pequeño sol  empobrecido
se debate por prestar su abrigo.

Se bambolean las rosas y los lirios
en el jardín de enfrente y trasponiendo el umbral,
la vereda asume su soledad humedecida
bajo una alfombra inquieta de papeles.

El viento no respeta ni las canas
y azota sin piedad en la nostalgia,
vuelan aves y sueños tomados de la mano,
se disgregan los trinos y los amores.

El viejo trata en vano de abrir el portón negro
mientras revolotean recuerdos y hojas sueltas
y con una sonrisa desgastada en los abriles,
calladamente observa, calladamente observa…

a la joven del violín que sujeta su pollera
y guarda en el bolsillo de su aromada blusa,
un colorido mensaje de la primavera mentirosa
junto al escudo de la english school de rojo brillo.

Entonces el anciano con su mano temblorosa,
corta la rosa, aspira su fragancia
y la ofrenda al clavel juvenil de su sonrisa,
para oír de su lozana boca “thanks, very beautiful”

(Y dejó de ser, por lo menos para dos, primavera mentirosa)


Derechos reservados por Ruben Maldonado.
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martes, 25 de octubre de 2011

VERSOS TRISTES.

(las distintas tonalidades de la inspiración)

Me quedé entonando
una canción de invierno,
con el silbo del viento
y los espejos de escarcha.

Como si este vil tiempo
sucumbiera espantado
en la charca de julio
o en la niebla de agosto,

consumidos los leños
y apagados los fuegos,
negados los aromas
de colores en fuga.

Me quedé descifrando
el misterio de todo,
sin encontrar la huella
en un bosque de sombras,

sin entender el vuelo
de torcazas sin nido
ni el aletear profundo
de una azul mariposa,

sin comprender el llanto
de campanas ajenas
ni las mudas esquinas
de pasos mutilados.

Me quedé con mis huesos
lastimados de olvido
y un tararear absurdo
de primavera oscura,

mirando, sin más que eso,
una arena parduzca
que se viste de vida
y se va entre los dedos,

desnudando flaquezas,
amordazando gritos,
copiando la rutina
de las tardes de hastío.

Me quedé sin la luna
que se marchó en silencio
y se llevó las estrellas
y se llevó su manto.

No me quedó más que esto,
no más que pobres versos,
con gorriones de alambre
y sus trinos de miedo...

me quedé pensativo
sobre un poema mustio
con rocíos de octubre
en mi agenda sin hojas.

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lunes, 24 de octubre de 2011

LO VISITÉ AL MENDIETA (o “El Encuentro de Poetas en Buenos Aires”)

Ayer me monté una yegua…
De color castaño oscuro
y así nomás sin apuro
avanzamos legua a legua.

El rancho de mi pariente
está solo en la extensión,
sin ninguna confusión
ni ajetreo de la gente.

Lo encontré triste al Mendieta,
cantando con su guitarra…
Hasta el jilguero en la parra
lloraba al mirar su jeta.

Más que una zamba era un rezo
que le entonaba a la sombra
de aquella que ni la nombra…
por temor a su regreso.

Al verme se limpió lágrima y moco…
Le conté lo del encuentro,
me dijo, "vamos pa dentro
y largue todo, de a poco".

Esta es la historia, paisano:
Me juí pa la gran ciudad
y le juro es la verdad
me achiqué ante tanto humano.

En un tren que anda allá abajo
(le llaman subte), llegué
a Díaz y Santa Fe.
Y no me costó trabajo.

Vaya que gran alegría:
Allí estaban esperando
y otros que fueron llegando…
mis amigos de poesía.

No sé ni lo que comimos,
todos hablando a la vez,
amistad y calidez
chistes, ternuras y mimos.

Boris con su picardía
Adri y su linda sonrisa,
Carlos hablando sin prisa…
¡Los ojazos de Lucía!

Diluz tan buena y sencilla,
¡Jucovi es un aparato!
(yo, muy serio y sensato… )
y  Andrea… el alma de la gavilla!

Ya estaba oscureciendo
cuando fui por mi yegüita,
después que en esta visita
lo fui todo resumiendo. 

Y se me puso a llorar,
el Mendieta sensiblero
Decía  “¡Es lo que quiero!
Yo los tengo que abrazar…”

“Lléveme cuando esté a tiro,
nunca me olvidé del foro
a las chicas las adoro
y  a los hombres los admiro”.

“¡Y para qué me borré!”
Y como artera puñalada,
así como a la pasada,
le susurré: preguntaron por usté.

Y quedó en un mar de llanto
cuando enfilé al tranquito
silbando muy despacito
y hasta a veces con un canto,

contento y con la emoción
de volver a recordar,
sintiendo en su palpitar
¡A amigos del corazón!

(Y el pariente, que se quede
con su llanto y su guitarra,
cuando esté para la farra,
sin llorar… tal vez lo lleve)

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jueves, 20 de octubre de 2011

NUEVO DÍA (haiku)


no quiero morir


ahora que sale el sol,


quizás más tarde





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miércoles, 19 de octubre de 2011

CANCIÓN DE CUNA (a un niño patagónico)


"Cuando el lago no me vea
por la senda,
cuando nunca más me
llegue a Aluminé,
yo estaré cerca de Dios
y en el follaje,
por el vientre de
mi ruca subiré"
de la canción "Piñonero" de los Hermanos Berbel.

En el rancho pobre de adobes y paja
una madre canta su canción de cuna,
toda su ternura, todo su cariño,
está en esa cuna de humildes maderos:

capullo  moreno, de ojitos muy negros.
Duérmase mi niño, que si el niño duerme,
cesará este viento, podremos salir
mañana temprano cuando alumbre el sol.

Y papá vendrá si en la cordillera deja de nevar,
traerá chamantos y también piñones,
verás , niño lindo, que cosas bonitas
comprará al chileno. Duérmase, mi bien.

Por la ventana pequeña entra frío
y la leña escasa y mojada apenas si entibia,
la madre cobija su sueño adorado
y mira el horizonte tapado de nubes…

¿Soplará el viento, mañana?  ¿Nevará, tal vez?
Junto a su chiquito se queda dormida
con las esperanzas que trae la noche...
y  desbarata el día.

Nevó nuevamente y hay borrasca cruel,
no estarán los rayos que tanto se esperan,
no podrá su amado bajar la montaña...
 la canción de cuna resuena  otra vez:

Duérmase mi niño, que si el niño duerme,
cesará el viento, podremos salir…
mañana temprano cuando alumbre el sol.


ILUSTRACIÓN: PASAJE NEVADO DE LA CORDILLERA- NEUQUÉN-PATAGONIA ARGENTINA.

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martes, 18 de octubre de 2011

VERSOS DESHOJADOS

Qué hace el poeta
con sus versos
si al gritarlos,
la montaña
no los devuelve
en eco,
ni el riacho
le brinda
el juguetear
de sus rumores.
Qué hace el poeta,
enamorado del ave,
de los bosques y sus trinos,
si sus versos
no son más que sombra,
mustia sombra
que se duerme
en la hojarasca
pisoteada por inviernos.
Qué hace el poeta
con su prosa
que busca en vano
una campiña
con aromas de jazmines,
con tañidos de campanas
y notas azules
en sonrisas de pianos
y  violines.
Qué hace el poeta
con sus versos,
enamorados
del lago y su reflejo,
de la nieve y su blancura,
enamorados  del desierto,
del remolino,
de la polvareda del camino,
cuando su poesía
desvanece
entre cansadas flores
y frialdad de rocas.
Qué hace el poeta ,
enamorado del mar, 
de cada ola,
si no halla en la botella
transoceánico  mensaje,
en la botella vacía que llega
y se estanca
en la playa desolada,
sin una gente
ni un corazón
dibujado en las arenas.
Qué puede hacer
con sus rimas,
si una a una se deshojan
sin la luna,
sin estrellas,
con el cielo empañado
en la mirada de niebla
y con llovizna.
Qué hace el poeta,
enamorado del  poema
que prodiga
mil rosas a su pecho
y se queda  esperando por un beso…
(Ese beso que nunca,
nunca  llega).

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lunes, 17 de octubre de 2011

UNA TARDE DE ABRIL

Caía la tarde vestida de abril
y en tus ojos miré la alborada,
en tu  risa murieron al fin
ilusiones vestidas de añil.

Se perdió tu figura en la calle
y jamás te volví a encontrar,
tu  recuerdo aún vive en mí
y en los verdes senderos del valle.

Caminando entre manzanares
tu fragancia retorna a mi ser,
las heridas que me provocaste
todavía me causan pesares.

En las noches de luna plateada
hay mil besos sedientos de ti,
aunque me hayas dejado,  lo sabes,
sigues siendo mi prenda deseada.

Caía la tarde vestida de abril
y en tus ojos miré la alborada
en tu  risa murieron al fin
ilusiones vestidas de añil.


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SAUZAL (haiku)

en el arroyo


al compás de los vientos


bailan las sombras




Derechos reservados por Ruben Maldonado.
(Safe Creative Registro Propiedad Intelectual  1110170319518)

Ilustración: Río Gualjaina, Chubut, Patagonia Argentina.

BELLA CALANDRIA

¡Hermoso día, mi amiga calandria!
veremos cómo has venido de entonada;
trina mi bella,  que la vida canta en ti
y el aire se llena con tus notas.

En la más alta rama del nogal añoso,
tu melodía pende y de allí ensayas cantares
con  tus trinos de límpida alegría 
y el encanto  de música exquisita.

Trina mi bella, que la vida canta en ti;
es más azul el azul del firmamento,
se contentan las flores con tu silbo,
y brilloso  se ve tu blanco pecho.

Déjame tu raudal sonoro y  mañanero,
no te vayas aún que quiero oírte,
mientras cantas yo te haré una poesía
que quiera emular a tu belleza.

Trina mi bella, que la vida canta en ti,
en la sencillez de tu gris plumaje,
en el alborozo de tus notas nuevas
y en tu vuelo que ensaya una partida.

Pero sé que no emigrarás  como los otros
y así cuando el sol despunte en la mañana,
volverás a cantar en mi ventana,
y yo le ofreceré este  poema  a tu simpleza.

Derechos reservados por Ruben Maldonado.
(Safe Creative Certificado Propiedad Intelectual 1110170317569)

miércoles, 12 de octubre de 2011

SI ME LEES, AMOR, SI TÚ ME LEES.

Si me lees,  mi verso será una sinfonía
y  se encantará  con aromas de tu risa,
si me lees, amor, si tú me lees
el pino será flecha, flecha y pino.

(Clamarán las brisas por tu nombre
y tu voz la traerá el jilguero
con notas de tu piano acariciado)

Si me lees, comprenderán las callejas
por qué río,
ondearán su amarillo las retamas
y el manantial silbará desde las sierras.

(En el otoño encendido de tus ojos
claudicarán las letras de mis días,
si tú me lees, amor, si tú me lees)

Si me lees,  revivirán las rosas en tu pecho,
de tu piel se cubrirán mis labios
acariciando las tibiezas
de tu vientre.

(Habrá un mar que invente olas nuevas
y en cada ola, suspendida tu sonrisa,
llegará  a la rompiente de mi orilla)

Si me lees,  la luna borrará de los cristales
las lágrimas que han quedado del invierno,
y brincarán una a una las estrellas
contra el negro terciopelo de la noche.

(Me aferraré al clavel de mi ventana
con mi mustia canción
que sabe a rezo)

Si me lees,  se volcarán mis suspiros
en las hojas melodiosas de un nocturno
y  en el dulce nido de un poema
soñaré contigo y con tus besos.

(Si tú me lees, mi amor, si tú me lees)


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(Safe Creative Certificado Propiedad Intelectual   1110110277878)

lunes, 10 de octubre de 2011

ANSIEDAD


Tengo la ansiedad de punta en blanco,
ansiedad por tatuar,  en todo caso,
un grafiti en cada puerta, en cada vaso
o en la riesgosa orilla del barranco.

Limar las aristas del olvido
con dulzor celeste de neblina,
despejar de alborada la retina
y saberme al fin quien soy o quien he sido.

Tengo el afán disimulado
de asociarme a las nubes y a sus pasos,
anochecer con la luna entre mis brazos
y fundirme  con un sueño desangrado.

Veo a mi siniestra el cielo azul,  y a la derecha
polvoriento camino que transito,
un tiempo de relojes no infinito
y un confín que se acorta y que se estrecha.

Tengo el temor de los temores,
colmadas las alforjas de vacío,
se descuelgan al paso de mi río
vacuas  hojas de vívidos amores.

Asumo las nieves de todos los inviernos
cayendo mansamente ante mis ojos,
uno a uno se quedan los abrojos
en mis manos sin versos ni cuadernos.

Sin embargo,  tengo la ansiedad de punta en blanco
por  pintarte un paisaje en cada trino,
una luna en el estanque cristalino,
una mutisia que asome del  barranco.

Tengo una necesidad que me provoca
el tallar tu nombre en cada cosa,
guardar tu fragancia en cada rosa
y no morir sin las mieles de tu boca.

Derechos reservados por Ruben Maldonado.
(Safe Creative Certificado Propiedad Intelectual   1110110269903)