lunes, 17 de octubre de 2011

UNA TARDE DE ABRIL

Caía la tarde vestida de abril
y en tus ojos miré la alborada,
en tu  risa murieron al fin
ilusiones vestidas de añil.

Se perdió tu figura en la calle
y jamás te volví a encontrar,
tu  recuerdo aún vive en mí
y en los verdes senderos del valle.

Caminando entre manzanares
tu fragancia retorna a mi ser,
las heridas que me provocaste
todavía me causan pesares.

En las noches de luna plateada
hay mil besos sedientos de ti,
aunque me hayas dejado,  lo sabes,
sigues siendo mi prenda deseada.

Caía la tarde vestida de abril
y en tus ojos miré la alborada
en tu  risa murieron al fin
ilusiones vestidas de añil.


Derechos reservados por Ruben Maldonado.
(Safe Creative Certificado Propiedad Intelectual 1110180321266)

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