miércoles, 29 de febrero de 2012

TANDIL: CIEN AÑOS SIN LA PIEDRA MOVEDIZA.

(LOS TINGUIRICAS)

Este es un fragmento del poema Lin Calel, de Eduardo L. Holmberg referido a una leyenda araucana sobre la Piedra Movediza, una inmensa roca de aproximadamente 300 toneladas que se localizaba en la ciudad bonaerense de Tandil. La particularidad de dicha mole de granito era que se mantuvo en equilibrio al borde de un cerro hasta el día de su caída, el jueves 29 de febrero de 1912 entre las 17 y 18 horas. Según la mitología araucana, los “tinguiricas” o “tinguiriricas” son enanos que trabajan en la montaña como mineros.  En este poema la fantasía atribuye su derrumbe a los enanitos mineros. Realmente no se ha podido comprobar la verdadera causa, hay quienes culpan a las explosiones que se producían en las canteras cercanas o a vándalos nunca descubiertos; se colocaban botellas o latas debajo de la piedra para que ésta con su oscilación las destruyera.  




Los tinguiricas en las rocas viven
y en la montaña su existencia ocupan,

son hijos de la Noche;  en las cavernas,
en los negros abismos, y en profundas
simas que guarda entre su seno el monte,
quiebran las rocas, los metales buscan,

y oirán entonces el martillo; arrastran
peñas al flanco, y en la noche oscura
se estremece la tierra; los aludes
corren al valle –el  enanito escucha-

y cuando el fondo su fragor eleva,
huye espantado y en aspecto triunfa.
¿Ves esta mole inmensa, sostenida
por un relieve de su base?

¡Busca dónde se apoya, y cómo tanto peso
descansa en equilibrio en esa punta!
ellos son los que han roto la montaña
que en el andar del tiempo se derrumba;

Cayó la piedra en el convexo lomo
de ingente masa, y en la veta obtusa
buscó descanso al aplastar enjambres
de tinguiricas.

¿Oyes cual tritura sus huesos al moverse,
y cómo oscila bajo el  miembro robusto que la empuja?


(Foto de la época)






Eduardo Ladislao Holmberg (1852 – 1937) naturalista y escritor argentino, fue una de las principales figuras de las ciencias naturales en el país, compendiando por primera vez la biodiversidad de su territorio, siendo además un prolífico literato.

domingo, 26 de febrero de 2012

HOJAS DE ALMANAQUE

Ocurre que los almanaques (y tantos) se despoblaron
como margaritas deshojadas por el viento.

Entonces uno piensa en qué momento, cuánto falta o cuánto queda
para que la nave se dé contra las rocas y se termine el horizonte,
el oleaje y el lejano ulular de las sirenas.

Mientras tanto, ríe de nada y por mucho se aferra al madero flotante,
y trata de enarbolar banderas de alegría, haciendo caso omiso al mundo
circular, violento y mentiroso.

Oculta bajo la solapa algún lagrimón y se endereza. Mira la lluvia y la lluvia
le sonríe. Mira la arboleda y la arboleda le trina con sones de violines.
Y el cielo, que hacia el oeste refulge como nunca y hacia el levante
ofrece nada menos que un doble arco iris impecable.

La tarde se va despidiendo en suaves brisas y llegan las sombras
de la noche, las sombras de las sombras. Uno no se inmuta, al contrario.

Las estrellas chispean como leños en hogar de invierno, la luna parece
apenas una cóncava astilla iluminada y entonces los sueños comienzan
su danza de ilusiones renovadas. Y uno toma nuevamente el timón y canta.
Canta una canción que habla de un nuevo amanecer y de las rosas
que entibiará otra vez el sol del verano y la encendida pulcritud de una poesía.

Derechos reservados por Ruben Maldonado.

sábado, 25 de febrero de 2012

MIS SESENTA Y NUEVE

“Se levanta en la noche la voz doliente de la baguala y el camino lamenta ser el culpable de la distancia” (De “Caminito del Indio”, de Atahualpa Yupanqui)

No me acunaron los ríos y el mar estaba tan lejos,
sólo el viento y su lamento me cantaba por las noches,
el sol de duros veranos entibió mi piel morena,
nací en casa de adobes, con orgullo de ser pobre.

Las nieves de los inviernos curtieron nuestro linaje,
mi familia laboraba mientras yo era el más chico
y de ellos heredé muchísimas cosas buenas,
como el amor al trabajo, honestidad y respeto.

Lentos los años se subieron a mis hombros,
en el camino quedaron, padres, hermanos, esposa,
pero la vida es así, también me ofreció regalos,
tres hijos y cinco nietos que iluminan mi sendero.

He sido amante de brisas, soñador tiempo completo,
escribiente de doce horas, con Rémington adosada,
admirador de sonrisas , cuidador de versos yermos,
me abstengo de dar consejos, para eso están los sabios.

Tengo amor, tengo ilusión, llevo muy dentro a mi tierra,
le canto al paisaje, al ave, a las nubes pasajeras,
le escribo a la calle, al río, a la sierra, a la montaña,
al cristalino lago, al mar,  y sobre todo… a ella.

Al odio no lo conozco, aunque me hubiera gustado ser
tan bueno como mi madre. Eso sí, hay algo que me molesta:
el ego de alguna gente, la hipocresía, adulaciones, mentiras,
la maldad y la traición; sin embargo las perdono, mirándolas de reojo.

Nunca fui rico en dinero y me siento satisfecho,
viví sin más ambición de no hacer el mal a nadie,
así es como estoy llegando a estos sesenta y nueve,
dándole gracias a Dios, por todo lo que me ha dado.



Derechos reservados por Ruben Maldonado.

jueves, 23 de febrero de 2012

MI AMOR EN UNA ROSA (soneto)

Dime cuál de las rosas más te agrada:
la dejaré prendida allí en tu cama,
perfumada de amor  junto a la flama
que guardan mis besos en tu almohada.

Encenderán tus sueños de alborada
los trinos del jilguero rama en rama,
y en senderos de un blanco pentagrama
nacerá una canción enamorada.

Mi rosa besará tu piel dormida
y en tu jardín de flor entumecida,
sembrará la tibieza de mi estío.

Dime cuál de las rosas tú prefieres:
en ella vivirás amaneceres
colmados de mi amor, ay cielo mío.  



Derechos reservados por Ruben Maldonado.
(Safe Creative Registro Propiedad Intelectual  1202241185631)

HAIKU (DOLOR)

dolor, espanto,



mi Argentina solloza



y se desangra.



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lunes, 13 de febrero de 2012

SINGULARES REFLEXIONES SOBRE EL AMOR

Según define la Realísima Academia Española,en su primera
acepción, el amor es el “conjunto de sentimientos que liga una
persona a otra o bien a las cosas, ideas, etc.” Para mí, es una cosa.
Una cosa irremediablemente existente;  a veces alcanzado, tantas veces sufrido y otras muchas denostado.
El amor es esa cosa que nos vuelve torpes, desordenados,idos, desconcentrados y desconcertados, alegrísimos, extremadamente
sensibles, hasta llorones.
Olvidamos asuntos, recordamos un solo rostro, una sola voz,
una sola mirada. Nos invade un cuerpo, un solo cuerpo,
nos hace traspirar, nos quita el aliento. Cuando esa cosa viene,
hay que ajustarse los pantalones o las polleras, según le cuadre.
Cambia todo. El verde de la alameda seguirá siendo verde,
pero ahora más verde, como el azul del cielo que ahora es más azul.
y los pájaros… ni sabíamos que andaban por ahí y resulta
que cantaban como nadie. Lo mismo que las rosas cuyo aroma
nos envuelve de a dos en dos. ¿No es maravilloso que de pronto
todo cambie, todo sea nombre su nombre, todo sea su perfume,
su mar, su pradera, su montaña, su isla, su río, su vereda, su barrio,
su bosque, su música, su lecho, su… su… todo su? Claro que lo es.
Y dije hasta nos hace llorones, porque… ¿quién no ha llorado por amor?
Lloramos tal vez por la indiferencia de la otra parte o por una lejanía
que nos separa, sin puentes, sin senderos, sólo tierra, tierra, mar y mar.
Entristecemos hasta sentirnos un estropajo abandonado por el destino,
y de pronto revivimos para ser los seres más felices de la tierra,
por un llamado, solamente por un llamado. Hasta nos creemos poetas,
nos sentimos Bécquer, Neruda, Alfonsina, Nelly Castell, Andrés María...,
le escribimos a las brisas que suspiran,  a las mañanas que trinan,
al atardecer sonrojado, a la noche… a la noche con titilar de estrellas
y flecos de luna. Le escribimos a la ventana, a las sábanas, a los claveles,
a los jeans, a los zapatos. Y amamos. Nos dejamos atrapar por esa cosa,
bendita cosa que es el amor. ¿Acaso hay algo más hermoso en esta vida?
No, para nada, aunque no tengamos en claro que es,  lo que para mí
-como ya dije-,  es una bendita “cosa”. Qué divino es vivir enamorado
y sentir mariposas en el estómago y –por qué no- toda clase de lepidóptero
que se precie de tal. ¿Me explico, no?

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sábado, 11 de febrero de 2012

HAIKUS NOCTURNOS

(Un imposible)

fugaz estrella

mis manos se prolongan

para alcanzarla


(Luna)

besa la luna

amapolas y lirios

entre el silencio


(Grillos)

nunca se callan

persistentes y a oscuras

¿a quién le cantan?


(Sueño)

ven a mi lecho

si me encuentras dormido

sueña a mi lado


(Claridad)

dame tu mano

no hay senderos oscuros

si vas conmigo



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jueves, 9 de febrero de 2012

TANKA (me haces falta)

 Aún cuando el sol



entibia luminoso



la azul mañana



y trinan los jilgueros,



siento que me haces falta.






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miércoles, 8 de febrero de 2012

CUANDO SONRÍES, AMOR... (soneto)


“Es bueno, amor, sentirte cerca de mí en la noche,
invisible en tu sueño, seriamente nocturna…” (Pablo Neruda)


Cuando sonríes, se pintan de rosa
las neblinas, renacen los jazmines
con blancura de escarcha en los jardines,
tu bosque entre suspiros ríe y goza.

Se alegra la mañana, gris, brumosa,
con el brillo singular de tus mohines,
y al paso de gorriones saltarines
lo aroma tu sonrisa deliciosa.

Quiero verte salir tras los murales
y con tu sueño de ecos musicales,
a tu alcoba tal vez, tal vez me guíes…

arroparme en tu nido de dulzura,
para vivir la mágica aventura
de besarte en los labios, si sonríes.


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lunes, 6 de febrero de 2012

HAIKU (noche de luna)

la luna alumbra
locos pasos perdidos
por el sendero


cantan los grillos
monótonas canciones
reconocidas


entre las sombras
vagan mis poesías
buscan su nombre


la noche lleva
clamores apagados
de amor lejano


besa  las brisas
su voz pequeña y suave
como en un sueño


en el silencio
se pierden las palabras
todo está muerto

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(Safe Creative Registro Propiedad Intelectual  1202071040841)

viernes, 3 de febrero de 2012

EN BRAZOS DE MI SUEÑO.

Yo quiero que me digas si ha sido un sueño
o te he tenido anoche entre mis brazos.

Yo quiero saber si los celajes que marcaron
el final de mi día fueron los mismos
que tus ojos vieron, y se fueron a encerrar
con sus colores rosados en tu cuerpo
y la luz mortecina se quedó a vivir en tu mirada.

Yo quiero saber, por qué anoche se terminó el mundo
en un momento y sólo fuimos tu y yo, torbellinos de besos,
y al despertar no estabas.

Ha sido un sueño, y sin embargo
juro que he sentido tu piel que encendía la noche
y caían  las estrellas una a una,
cuando mis labios han peregrinado lo sensual
de tu pequeñez  recóndita, en cada doblez
de tu ser, en cada empinada cima y fueron
todos, cada uno, refugio celestial de mis
caricias.

Por qué fue mío el supremo momento y tuya
también la explosión de miles de ansiedades,
todas juntas y en un solo instante, ese divino
supremo y vivo instante en que el amor hizo su propia
aurora y parió este dulce día.

Por qué aún mi almohada de soledad empobrecida
guarda un cierto aroma de jazmín y de canela,
y por qué aún mis manos se ahuecan
como si  tuvieran tus senos todavía.

Por qué se fue mi primavera y está  en mi tiempo
tu otoño, tu neblina, tu lluvia y tu sonrisa
y no entiendo a este clavel que enrojece mi puño
cerrado de impotencia, o tal vez de triunfo, o de alegría,
melancólica alegría de haberte hecho el amor
entre mi sueño.



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(Safe Creative Registro Propiedad Intelectual 1202041024994)

ME DOY CUENTA QUE NO SÉ ESCRIBIR.

Me doy cuenta que no sé escribir.
Y tengo razones para darme cuenta,
por ejemplo, que no sé decir hasta dónde te amo,
como tampoco hasta dónde puede llegar mi locura,
esta insania que se prende en cada verso, en cada flor,
en el rostro del día que me trae tu rostro,
en el silencio de la brisa que te nombra.
Me doy cuenta que no sé escribir
cuando trato de atrapar en la poesía
el sueño de tu sueño que el mío
y tantas veces tropiezan las palabras
o se sumergen en el  fondo de la mar
o en la charca de la esquina.
Me doy cuenta que no se escribir
cuando tomo tus manos entre mis letras
y se escabullen tus dedos entre los espacios
que dejan las palabras.
Y qué horrible que es, por Dios, querer medir
con un poema la inmensidad de un amor
y no poder hacerlo. Y volver a intentarlo.
Me queda entonces esto, que es amarte
cuando despierto y entran los rayos del sol
por la ventana, cuando me calzo los zapatos,
cuando bajo a prepararme el desayuno,
cuando salgo a saludar a los pájaros y al pino,
cuando miro el reloj y son las ocho, o las nueve,
o cualquiera de las horas en que te sigo amando.
Y ofrecerte mi humilde poesía enamorada.  


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(Safe Creative Registro Propiedad Intelectual  1202031021170)

jueves, 2 de febrero de 2012

HAIKU (ñandú)

Buen centinela,



paré para observarte.


Ya me retiro.



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