lunes, 13 de febrero de 2012

SINGULARES REFLEXIONES SOBRE EL AMOR

Según define la Realísima Academia Española,en su primera
acepción, el amor es el “conjunto de sentimientos que liga una
persona a otra o bien a las cosas, ideas, etc.” Para mí, es una cosa.
Una cosa irremediablemente existente;  a veces alcanzado, tantas veces sufrido y otras muchas denostado.
El amor es esa cosa que nos vuelve torpes, desordenados,idos, desconcentrados y desconcertados, alegrísimos, extremadamente
sensibles, hasta llorones.
Olvidamos asuntos, recordamos un solo rostro, una sola voz,
una sola mirada. Nos invade un cuerpo, un solo cuerpo,
nos hace traspirar, nos quita el aliento. Cuando esa cosa viene,
hay que ajustarse los pantalones o las polleras, según le cuadre.
Cambia todo. El verde de la alameda seguirá siendo verde,
pero ahora más verde, como el azul del cielo que ahora es más azul.
y los pájaros… ni sabíamos que andaban por ahí y resulta
que cantaban como nadie. Lo mismo que las rosas cuyo aroma
nos envuelve de a dos en dos. ¿No es maravilloso que de pronto
todo cambie, todo sea nombre su nombre, todo sea su perfume,
su mar, su pradera, su montaña, su isla, su río, su vereda, su barrio,
su bosque, su música, su lecho, su… su… todo su? Claro que lo es.
Y dije hasta nos hace llorones, porque… ¿quién no ha llorado por amor?
Lloramos tal vez por la indiferencia de la otra parte o por una lejanía
que nos separa, sin puentes, sin senderos, sólo tierra, tierra, mar y mar.
Entristecemos hasta sentirnos un estropajo abandonado por el destino,
y de pronto revivimos para ser los seres más felices de la tierra,
por un llamado, solamente por un llamado. Hasta nos creemos poetas,
nos sentimos Bécquer, Neruda, Alfonsina, Nelly Castell, Andrés María...,
le escribimos a las brisas que suspiran,  a las mañanas que trinan,
al atardecer sonrojado, a la noche… a la noche con titilar de estrellas
y flecos de luna. Le escribimos a la ventana, a las sábanas, a los claveles,
a los jeans, a los zapatos. Y amamos. Nos dejamos atrapar por esa cosa,
bendita cosa que es el amor. ¿Acaso hay algo más hermoso en esta vida?
No, para nada, aunque no tengamos en claro que es,  lo que para mí
-como ya dije-,  es una bendita “cosa”. Qué divino es vivir enamorado
y sentir mariposas en el estómago y –por qué no- toda clase de lepidóptero
que se precie de tal. ¿Me explico, no?

Derechos reservados por Ruben Maldonado.

1 comentario:

  1. Hola Ruben, me da cosita estar yo sola por aquí, cuando veo tantos amigos en tu lista, a mi me da tristeza, quizás te lean, pero, siempre es lindo hacer saber que uno ha leído lo que otro nos comparte, sobre todo cuando se habla de amor, de ese amor enamorado que tan bien lo describes, claro que es lindo sentirse así, por eso yo elegí desde siempre vivir enamorada, de todo, de todo lo bello que emana de la divina creación, y claro, cuando uno se enamora de alguien especialmente, todo se ve como a travéz de un cristal color de rosa,( o de clavel..;) y eso será siempre la cosa mas hermosa que a un ser humano le pueda pasar, estar enamorado es sentirse vivo! llorar, reir, brincar, y hasta tartamudear ante un llamado es tocar el paraíso con las manos. Sigue siempre enamorado, Poeta, y contagia siempre el amor ojala eso pudiera convertirse en una pandemia, cuando hay amor encontramos la verdad!

    Te dejo mi cariño me gustó mucho tus singulares reflexiones, que mas que singulares me han parecido bien certeras!

    Que te encuentres muy bien, amigo, siempre mi recuerdo.

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