miércoles, 11 de abril de 2012

ESCUELA 22

 Sus pasillos silenciosos han quedado,
las aulas vacías, los bancos superpuestos,
el  griterío  de niños ha cesado.
Ya todos han partido,
con  el sabor del deber cumplido.
Altas puertas con ilustres nombres,
son los claustros de la vieja escuela,
sitios de enseñanza, amor y vocación…
son salones del saber y la nostalgia;
en los corredores salidas hacia el patio,
en donde desgasta su energía el estudiante;
el  mástil, la bandera, la campana,
me parece que los viera…
Mi maestra, el director y hasta el portero.
Alguna riña entre los chicos –pasajera-,
la rayuela dibujada en el cemento,
y  el tejo desplazando su armonía.
La atenta mirada del maestro,
el  incesante clamor  de los pequeños…
Un partido de fútbol  se interrumpe,
con el golpe seco del badajo:
el  tañido indica “todos quietos”,
una segunda campanada y nuevamente
a reanudar el estudio suspendido.
Antigua escuela mía, la de los verdes
y  grandes ventanales,
la de los altos pinos y el gran patio trasero.
La que guarda la historia de docentes
y  también la de miles de escolares.
Antigua escuela mía, jardín de la enseñanza,
horneada de hombres y mujeres
entregaste al país, con mucho orgullo.
En tus muros resuenan imborrables,
las notas de nuestra Canción Patria,
el Himno a Sarmiento, el Saludo a la Bandera.
La misma señera escuela mía
que pareciera mirar con disimulo
el transitar de los que allí estudiaron
 y al ser cotidiano su pasaje,
no exteriorizan a ella su cariño.
A la distancia, los recuerdos vuelven:
el colectivo, las oscuras mañanas,
aquellos ventosos días, la nieve que caía,
entrada iluminada,
las largas galerías,
el  fraternal amparo de mis hermanos mayores.
Antigua escuela mía,  
 que por siempre conserves
esa  ideal  y entrañable escena,
de guardapolvos, cuadernos, pizarrón y tiza.


16-01-2009

Derechos reservados por Ruben Maldonado.


2 comentarios:

  1. Es preciosa tu poesia, me trajo grandes recuerdos de mi escuela y mi niñez.
    Un abrazo.

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  2. Hola Rubén, aparte de haber leído tu bella poesía con esos recuerdos que a todos nos anuda la nostalgia por aquellos años transcurridos en la escuela, paso a saludarte, y comentarte que te he enviado a tu correo un PPS con fotos que saque en mi corto pero bonito viaje al norte, y te puedo asegurar que aunque no he encontrado un cielo tan azul como el de tu querido Neuquén, he quedado tremendamente enamorada del paisaje Norteño, no lo imaginaba tan bonito, es increíble la variación de colores, un bellísimo óleo pintado de naturaleza como jamás llegué a imaginar.
    Bueno, Rubén, deseo que todo lo tuyo esté muy bien, no te pierdas de mi correo.
    te dejo siempre mi cariño, espero saber algo de ti, casi parece mentira que ya ha pasado un año desde la presentación de tu libro!
    Diluz

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