jueves, 26 de abril de 2012

OCASO (soneto)


Al igual que  la tarde que decrece,
voy perdiendo lucidez a cada hora,
veo el día con su azul que enamora
y es mi mustia oración la que agradece.

Esta historia de vida en que aparece
un mínimo de folios sin aurora,
espera de la mente labradora
el verso celebrando que amanece.

El camino se ciñe paso a paso,
se hace calmo el andar en el ocaso…
ya las horas transcurren lentamente.

Sin embargo está a mano el equipaje
pletórico de amores de este viaje
que en su final transito alegremente.

Derechos reservados por Ruben Maldonado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario