jueves, 31 de mayo de 2012

ME COMPRÉ ALPARGATAS

Ayer me compré alpargatas.
Rositas y bien baratas.
Me costó mucho encontrarlas;
Después de mucho buscarlas
cuando ya estaba cansado
las ubiqué en un mercado.
Muchas cosas me decían
todos los que me atendían:
Que ya nadie las fabrica,
que el que las usa es marica,
que ahora se usan zapatillas
con cordones, sin hebillas,
y me ofrecieron de marca…
¿Creerán que soy jerarca
por el precio que tenían?
Y las ofertas venían:
¡Éstas son Torppe, señor!
¿O estas Adedos, mejor?
me decía la empleadita,
que - de paso-  era bonita,
con ojitos de aceituna
una sonrisa de luna,
una cadera infartante,
y ni hablar lo de adelante…
Pero allí, en un baratillo,
sucio y sin ningún brillo,
entre teteros  y tangas,
calzones  y otras gangas,
un perrito, hasta dos gatas…
estaban mis alpargatas.
(CONTINUARÁ…)

¡Mentiras!
No voy a hacer una saga
porque mi inspiración vaga
y no sé dónde encontrarla,
ni les daré tanta charla
como esa Almita del sur
que hoy está en Singapur
y  mañana en Volgogrado
o  en cualquier otro lado,
porque se recorre el mundo
tras un amor vagabundo.
Yo, que caminé muy poco
ya  me quedé medio loco,
al punto de no sentir
tantas ganas de escribir,
romántico  como soy,
pido disculpas por hoy,
a las damas sobre todo.
Véanlo de este modo:
Mañana será otro día,
si no ocurre todavía
que me aprisione el bajón
y me tome un gran porrón
que me duerma una semana,
como cuando en mi ventana
cantó un gorrión amarillo,
y le tiré con un ladrillo
gritando, desde mi altura:
¡Cortemos con la dulzura!
La cuestión es que no hallo,
(y por eso no me callo)
la forma de terminar,
tanto remar y rimar
para no ir a ningún lado,
menos así, acostado,
sin ropa y en alpargatas.

(Les debo la “fe de erratas”)



Derechos reservados por Ruben Maldonado.

miércoles, 30 de mayo de 2012

PASAS TÚ... (haiku y soneto)

“en el rocío
las huellas que tú dejas
son mariposas”




Aromada cual pétalo de rosa,
sencilla como gota en el alero,
llevan tus ojos brillos del lucero
y en tu falda la música reposa.

Alegra tu sonrisa luminosa
el bosque, la campiña y el sendero,
los trinos con su dulce cancionero
estallan cuando pasas primorosa.

De sólo imaginar cuando caminas,
con frescor de lloviznas cristalinas,
se enternecen las rimas del  soneto

y se agitan las nubes del ensueño.
De sólo imaginar tu andar pequeño
el verso se transforma en beso inquieto.



Derechos reservados por Ruben Maldonado.

martes, 29 de mayo de 2012

UN HOMBRE EXTRAÑO (Octavas Reales)

He vuelto a los paisajes de mi infancia,
rememorando tiempos que se han ido,
se fueron diluyendo en la distancia
dulces momentos que tanto he querido.
Ves, ya no está el jardín  ni la fragancia
de aquel pobre malvón descolorido,
no existe el arenal donde jugaba…
¡el asfalto! este asfalto antes no estaba.

La casa y la vereda son ajenas,
añoro el patio, el aljibe, el parral,
el correr descalzado en las arenas
o batallar con un monstruo irreal
por las dunas, fantásticas escenas
para el naciente héroe universal .
¿Qué fue de la pelota hecha con trapos?
¿Y el fútbol que acababa a los sopapos?

¿Qué habrá sido de aquel mi gran amigo,
que vivía en la casa de la tuna?
Ni está el frío zaguán que fue testigo
del primer beso a la luz de la luna.
Mas tengo algo que siempre va conmigo:
la imagen de mamá, como ninguna.

(Los nietos de una vecina de antaño
le gritan: ¡mirá abuela ese hombre extraño!)


Derechos reservados por Ruben Maldonado.
(Safe Creative Registro Propiedad Intelectual 1308025524662)


domingo, 27 de mayo de 2012

MELANCÓLICO Y SONRIENTE AMOR

"...en la pluma del ala y en el sol del ocaso,
yo esperaré el sonido rítmico de tu paso" (de "Canción de la Espera", de José Angel Buesa)
 

Todo está tranquilo, como una tranquila tarde de domingo
con llovizna.

Apenas sobresale al amarillo el tibio colorido de una rosa
nacida al destiempo de un otoño adormecido.

Las aves son nostalgias que anegan los jardines con pétalos
de brisas, sin que por eso, no renazca una sonrisa en el cristal
humedecido donde acaricio tu nombre.

Una quietud de tiempo sedentario apacigua ilusiones
y las guarda debajo de la almohada, junto a sueños y suspiros,
sin que llore el silencio ni se despierten las grises pesadillas.

Vagan mariposas con aletear  de violines  y mudos mensajes
que quiebran la monótona canción de una lluvia testaruda.
Mi casa, la casa donde imagino la tibieza de tu vientre,
se colma en pensamiento lejano e inasequible.

Se destiñe la pintura de grafitis locos en la pared desnuda
y no hay rastros de sol en la montaña ni en la vereda sucia
de pisadas.

Mis ojos se pierden en el vacío esperando que tus ojos
iluminen más acá de las nubes, más cerca del abismo
de sosiego  en que me encuentro.

Entonces vuelvo al arcón donde tu amor reposa  
y constantemente escapa para invadir mis poros cada día.
Acaricio tu sonrisa y las blancas formas de tu cuerpo,
allí donde esa suave paz que desprende tu aliento
deja en mi regazo un ramillete de jazmines.

Y me sumerjo en tu mundo y te sumerjo a mi mundo.
Y salgo a la calle y ya no llueve
y si bien reverberan mis ansias de tenerte,
siento tus pasos al lado de mis pasos,
y  tu risa ofreciéndole sus  ecos a mi risa.

Somos el amor melancólico y sonriente.
Somos vos y yo y el mundo es otro.



Derechos reservados por Ruben Maldonado.



(Fotografía de Rafael Andrés Maldonado) 

PENSAMIENTOS

I)

El sabio piensa

previo a cruzar el río

y antes de hablar



II)

Pueden taparlo

el torrente del agua

o lo que dice



III)

Algunos dichos

hacen sangrar heridas.

Otros las sanan



IV)

La vida enseña.

Nosotros sus alumnos

nunca aprendemos


V)

Sobre su podio,

hablando de sí mismo,

el vanidoso




VI)

Cualquier persona

si se ufana de humilde

deja de serlo




VII)

El adulón

endulza los oídos

(alguien le cree)




VIII)

La envidia ciega.

Hasta el más talentoso

pierde la senda




IX)

Sin volar alto

el gorrión siempre llega

hasta su nido



X)

Un viejo hablando.

Ni sabio ni maestro:

sólo ha vivido




Derechos reservados por Ruben Maldonado. 

(Imagen de la web)

viernes, 25 de mayo de 2012

HAIKU (flores)

Recojo flores.

Para ti, que me lees,

Las margaritas.



Derechos reservados por Ruben Maldonado.

jueves, 24 de mayo de 2012

FIACA (soneto con estrambote)

El gris se apoderó de mi ventana.
Afuera trinan pájaros mojados
sobre esqueletos de huesos deshojados.
Con pereza el soneto en la mañana

busca rimas, en su obra cotidiana.
Niebla son los paisajes disfrazados
de fantasmas con ojos apagados.
Entonces…  bajo lento la persiana

al sentir la tibieza que reclama
la vuelta de mi ser hacia la cama
(mi desgano le queda agradecido).

Disculpen que no baje a saludarles
dejo versos que quiero regalarles,
yo retomo mi sueño interrumpido.

(Que me cuente a la tarde el noticiero
lo acontecido en todo este loquero,
antes  que en la siesta me haya recluido).


Derechos reservados por Ruben Maldonado.


FIACA (del lunfardo): pereza, holgazanería.  

El ESTRAMBOTE (del italiano strambotto) es un verso
o serie de versos que se añaden a un poema de estructura
fija, como el soneto. El SONETO CON ESTRAMBOTE persigue
casi siempre una finalidad humorística; es de notar que
del sustantivo estrambote deriva el adjetivo estrambótico,
que significa, según la Real Academia Española, "extravagante,
irregular y sin orden" (Fuente: Wikipedia)

martes, 22 de mayo de 2012

UNA LÁGRIMA DE LUNA (al niño de la calle)

“y darse cuenta
que el silencio es grito
en la mirada” (Claire)

Desnudo el sol de otoño  se apaga
y  se acrecientan sombras de piedra y de abismo.
El  último trino del pájaro hundido entre las ramas
del árbol quebrado y solitario suena más que a trino
a aullido lastimero.
Con todo su esplendor la Luna asoma y en rostro
veo, extrañamente, una lágrima de plata.
.....................................................................
Por veredas humedecidas de rocío camina él,
con su  raída y sucia mochila de tristezas.
En sus manos pequeñas un pedazo de pan y en su mirada
perdida y sin brillo un grito enmudecido.
Quizás no alcance a comprender lo incomprensible.
No con los piececitos descalzos
y el frío que  lleva impregnado en su cuerpito.
Con el hambre que es costumbre se acomoda
al lado de su madre bajo cartones de cobijo
tirados en la puerta de un banco extranjero.
Pasan sin mirar bien vestidos transeúntes,
entre risas distraídas e ignorantes.
Fulguran las estrellas, más que nunca, en la helada noche.
Sonríe el niño y en su sueño esperanzado cree ver un nuevo
amanecer sin el cachetazo que a diario le da el mundo,
“su mundo”.
Sueña el niño y entre los altos edificios se asoma la Luna
y le deja al infante una lágrima de plata en su mejilla.

Derechos reservados por Ruben Maldonado.


IMAGEN DE LA WEB.  


Principio 4: “El niño debe gozar de los beneficios de la seguridad social.
Tendrá derecho a crecer y desarrollarse en buena salud; con este fin deberán
proporcionarse, tanto a él como a su madre, cuidados especiales, incluso atención
prenatal y postnatal. El niño tendrá derecho a disfrutar de alimentación, vivienda,
recreo y servicios médicos adecuados” de la Declaración de los Derechos del Niño,
proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 1386
(XIV), de 20 de noviembre de 1959.

domingo, 20 de mayo de 2012

SEÑALES

Como señales de humo mis versos van al cielo,
atraviesan trigales, abriles, calendarios,
amanecer de otoño, lunas de historias viejas.

Acosan los cristales con aullidos de nieve,
se agrietan en las sombras de anónimas ciudades
entre un vaho  de ausencia y murales en llamas.

Reverdecen en bosques con canciones de lluvia,
reinventan paisajes de golondrina errante
y llenan los silencios con pasos transparentes.

Mis versos son señales que van dejando huellas
como aquellas del cuento, el antiguo cuento
que leía la abuela en las noches de viento.

Se agolpan en jardines y en el platear de luna
acopian llantos huecos de azules campanarios
y temblores de estrellas caídas en las charcas.

Se alimentan de trinos y amanecer rosado,
atando al carro manso de llantos reprimidos
las  tibiezas de nido y los dulzores de abejas.

Alguien golpea a mi puerta y me deja una sonrisa
a cambio de un poema ajado y mal escrito.
Y aunque me quede solo, su amor está conmigo,

porque al fin  y al cabo,  a ella y sólo a ella
le escribo mi poesía, con sus manos en mis manos,
con su risa en mi risa, con sus ojos en mis ojos.  

(Mis versos son ladrones de sueños de otros mares
que dejan en su almohada ramos de rosas rojas
y una dulce caricia que la despierte al alba)

Derechos reservados por Ruben Maldonado.

(Fotografía de Silvia Calderón)

jueves, 17 de mayo de 2012

ERA MAYO (Paranoia)

Era mayo y se vestían de azul las golondrinas.
Atronaban tambores galopando los mares de los cielos.
Margaritas vacías de colores rezaban mudas oraciones
a los dioses de piedra y de madera.

Por su parte, ella cantaba (a veces).
Cantaba un himno rojo de banderas naufragadas,
entre mutiladas sombras y memorias oxidadas…
Cantaba.
Cantaba a las palomas silvestres que caían como lluvia gris
en los estanques, marcando el territorio de la dulce muerte.

Por su parte, ella a veces reía.
Reía con sus muecas de payaso despintado
mostrando en sus espejos los pálidos eclipses
de algunas lunas rotas…
Reía.
Reía a la orilla de maizales incendiados
y labriegos sin manos y manos sin arado.

Por su parte, la mayoría de las veces, ella lloraba.
Lloraba abrazando relojes ya sin cuerda
y sucios escarpines fugitivos de la vida...
Lloraba.
Lloraba un mar de ausencias y agua amarga
que subía a sus pechos y a sus ojos sedientos.

A veces, muchas veces, ella moría.
Moría en sorbos lentos, matando nuevamente
el llanto niño
que caía en negros espirales retorcidos,
al asfalto de mayo.


Derechos reservados por Ruben Maldonado.   


miércoles, 16 de mayo de 2012

PARQUE LEZAMA (soneto)

Entre las sombras, lentamente el día,
despierta las veredas con historia,
una hoja amarillenta y sin euforia
se desvanece en la baldosa fría.

Sin brisas la arboleda es armonía
y el trino de las aves  canto y gloria,
una voz de ilusión emigratoria
en el adiós del barco que partía.

Renace la ciudad a tango y mate,
Buenos Aires suspira, vive, late,
con palpitar de azul-celeste y blanco.

(Apartando palomas de mis pasos
quiero soñar teniéndote en mis brazos,
en este Parque, en este mismo banco)


Derechos reservados por Ruben Maldonado.

martes, 15 de mayo de 2012

OFRENDAS DE AMOR

“Y entre tantos azules celestes, sumergidos,
se pierden nuestros ojos adivinando apenas
los poderes del aire, las llaves submarinas”, del Soneto XXIV de Pablo Neruda.




Te regalo una brisa
que nace entre retamas,
un sendero de piedras
que baja de la sierra,
un manantial que brota
de silencios añosos,
un ramo de petunias,
un clavel y una rosa.

Te regalo una playa
y un corazón de arena,
una ola indecisa,
una barca a lo lejos,
un vuelo de gaviota,
el azul de algún cielo,
las manos del maestro
que tracen mil sonrisas.

Te regalo mi suelo
de montaña con nieve,
un lago tembloroso
donde pintan paisajes
los duendes de la Mapu,
una sombra en estío
del Pehuén milenario,
los rumores del río
que sabe mis secretos.

Te regalo un concierto
de trinos de los bosques,
un destello que invade
del ramaje el tejido,
mis pasos y mis huellas
en la mullida alfombra
de amarillos dormidos,
la acuarela de otoño
que trae la mutisia.

Te regalo la noche
con sus guiños de estrellas,
una luna  muy blanca
reflejada en el agua,
el canto de los grillos,
el aroma del pino,
el misterio que ocultan
la niebla y la arboleda.

Te regalo un poema
para que duermas con él
abrazada a tus sueños,
abrazada a los míos.

Derechos reservados por Ruben Maldonado.



TÉRMINOS UTILIZADOS DEL “Mapudungun”, lengua del Mapuche (pueblo originario):

“MAPU”: tierra.
“PEHUÉN”: araucaria que crece en la cordillera Andino-Patagónica de
Argentina y Chile.
“MUTISIA” (ilustración): flor de la misma región.

lunes, 14 de mayo de 2012

AL BORDE DE LA NOCHE, AL BORDE DE UN POEMA

A veces me siento al borde de la Noche y miro,
como ahora,  la Luna redondeando claridades,
en  compañía de las estrellas que entre sí se observan
y entornan las pestañas repetidamente
(algunas se sonrojan como adolescentes).

A medida que transcurre el tiempo los silencios
van ganando la batalla y esporádicos ruidos
poco se destacan, ya no hay voces y las veredas
se van quedado solas con miles de pasos escondidos.

Qué cosas estarán pasando tras el cortinado
que atenúa las luces  y son sombras las que vagan
y se juntan en una sola sombra, que de pronto
se hace grande  sin límites ni contorno.
Qué estará pasando.

Será la sombra de un amor oscurecido, o el renacer
de nuevas ilusiones, será que todo se borra y se olvida,
no hablan las sombras y si que crean dudas.
Qué estará pasando tras ese cortinado.

Cortinado  como tantos que ocultan las verdades,
esperanzas  y fracasos, desavenencia, amorío,
la vida sigue, lleva y trae sentimientos,
alegría por un lado y tristezas por el otro.

Se apagan todas las luces y ya no se distinguen cortinados
ni se mueven las sombras, que ha quedado estática la noche
y yo sigo en ti pensando, acariciando sueños como si fueran
tus cabellos, tu piel suave y fragante o tus manos dentro de mis manos.

Se centra nuevamente mi divagar en tu figura, dejando cortinados
y ventanas que se duerman, sentado al borde de la noche
bajo los astros –iluminados pasajeros-  y el incesante ir y venir
de los duendes propietarios de dulces y nocturnas utopías.

En tanto las nubes se arremolinan, se juntan, amenazan
y quizás caiga otro aguacero sin vos a mi lado,  y que fea es la lluvia
si no estás. Mueren las gotas sin consuelo, no tienen música sino más bien
crepitar de leños con angustias de vacío.

Vuelven mis ojos a la Luna reina, antes que huya a su refugio milenario
de ensueños y poesías.
Luna reina de los cielos, reina de todas las poesías, fulgor de fantasías,
enamorada por siempre del amante, ideal  principio de todo arrobamiento.

Vuelven mi ojos a la Luna y mi inspiración dormida vuelve,
vuelvo a ella y a ti  te la dedico, por ser única,
por ser la bella dama que encanta mi mirada
y todo mi ser con su ternura.

Estoy sentado, ahora  al borde de un poema, pensando
en ti, en la noche y en la Luna, mientras mis párpados se cierran
y dejan enclaustrados tus labios y el sabor de tus besos
hasta que llegue el día.
 


Derechos reservados por Ruben Maldonado,



(Fotografía de Silvia Calderón)
 

ELLOS VIENEN (a mis nietos)

Ellos vienen con puñaditos de dulzura,
destellos de alegría en sus ojitos,
mariposas inventadas en sus manos,
contagioso jolgorio de pájaros en vuelo.

Mis nietos saben mucho de eso de reírse
y con su pura inocencia parecen capullos
de tierna primavera, expertos en la magia
de aventar tristezas, fantasmas y nostalgias.

Ellos vienen con llovizna de colores,
inquietud en torbellinos de grafitis,
se abrigan prestamente en  brazos del abuelo
y terminan dándole su amparo chiquitito.

Mis nietos saben mucho de romper zapatillas
y corren por senderos de fresca algarabía,
en su mundo pequeño de risas y de cuentos
pintan trazos nuevos con soplos de una estrella.

Ellos vienen en taxi de menta y chocolate
y hasta mí se me ocurre que en el camino encuentran
a Bob Esponja, a Justin Bieber, a Messi o a Riquelme,
(Ellos saben de cosas que los grandes no saben)

Mis nietos saben mucho de helados y empanadas,
de yogur de frutilla y duraznos con crema,
de alborotos y besos, de juegos y caricias,
y me dejan de cama con manojos de ensueño.


Derechos reservados por Ruben Maldonado.

(En la ilustración, Fidel, mi nieto más pequeño)

CANDOMBE


El negro con su candombe
va cantando su dolor,
el negro con su candombe
siente pena y sinsabor.


Las negras y las mulatas
cantan a su alrededor,
la calle montevideana,
se ha llenado de fulgor.
Ooóh, óoooh…


Candombe de mis amores,
te llevaré en mi color,
candombe, candombe negro
te llevo en mi corazón.


La comparsa de la noche
le llora a su tamboril,
candombe no habrá más día,
Se lo hecho pa’ dormir.
Ooóh, óoooh…


Por empedrado, descalzos,
vamos todos a bailar,
son noches de luna llena,
son noches de carnaval.


Candombe ya no hay más soles,
sólo un nocturno danzar,
candombe, morena linda,
contigo voy a soñar.
Ooóh, óoooh…


Ay negra mazamorrera,
quiebra tu cintura ya,
ay negra vente conmigo,
vamos todos a gozar.


Candombe, candombe negro,
negrito como el carbón,
penurias que se van yendo,
con el compás de mi son.
Ooóh, óooooooh…


Derechos reservados por Ruben Maldonado.

(Ilustración de Eduardo Vernazza)

lunes, 7 de mayo de 2012

BREVE (III)


He escuchado tus pasos
de almohadilla en el desparpajo
del hastío. Acercan la sonrisa,
la misma que da luz al aire de neblina,
la misma que enciende las pupilas de la noche.
Entonces  me adormezco en el cansado
ocaso de mi tiempo encanecido
y crecen antorchas de estrellas y de luna
al compás de tu andar de llovizna trasparente.
Caigo rendido ante los puentes
que construyen tus caricias
y me abandono al sueño azul
de tus labios. Bebo de ellos
el tibio elixir de tus deseos.
Embriagada, la noche reposa  en su mutismo.

Derechos reservados por Ruben Maldonado. 

viernes, 4 de mayo de 2012

DESPERTÉ CON TU NOMBRE.

“entonces su sonrisa, si todavía existe, se vuelve un arco iris” del poema Arco Iris de Mario Benedetti.


Hoy desperté con tu nombre
resonando entre mis sueños,
en el aura tibia de la madrugada
se extendía, largo, melancólicamente largo,
se tatuaba en un cielo rosado y sonreía.

Hoy desperté con tu nombre
entre mis brazos,
como quien atesora un capullo suave
lo acaricié, lo besé muy dulcemente,
hasta cayeron dos lágrimas bandidas
en la tersura de tu imagen temblorosa;
al igual que en los versos de Mario Benedetti,
nacieron los colores de la vida
contra el rayo de sol en mi ventana…

Hoy desperté con tu nombre
en cada cosa, como una flecha roja
clavada en mi memoria, como un diáfano
tañido en cada paso, campanada alegre y pura,
clamor de otoño caído en una hoja,
perfume de pampa y flor silvestre,
suspiro de campiñas extranjeras.

Hoy desperté con tu nombre
en una brisa de lago,  de montaña,
azul que hiere las retinas con su espejo,
dibujé tu nombre en una nube,
un soplo de viento me dijo de tus labios
y me trajo su miel  hasta mi boca.

Hoy desperté con tu nombre
en la sonoridad del magnífico Vivaldi,
meciendo mis horas en tu pecho
y mis ojos reflejados en tus ojos…
al apagarse las últimas estrellas
que dejaron su estela en tu mirada.  

Hoy desperté con tu nombre
entre mis manos,
sediento de tenerte,
hambriento de besarte,
hice de él la más bella fantasía
y escribí con su tinta mi poesía.


Derechos reservados por Ruben Maldonado.

BREVE

BREVE (I)

Tu boca espera que amanezca
y se vistan de rocío flores nuevas
con olor de sol y sombras largas.
Nace sedienta
con el alba que bautiza un trino,
desde mi nuca viene y se aposenta
en mis labios.
Dulcemente en mi labios (y en mis sueños).

BREVE  (II)

Mis palabras huyen con sus alas
de nostalgia
hacia la pétrea ausencia ya sin eco.
Recogen el latido  de las flores silvestres
y enarbolan la bandera de un poema.
Mientras se rompe la copa
en mil pedazos
la tarde muere con color de angustia.
Otro vino será
el que no beba
debajo de mis palabras muertas.


Derechos reservados por Ruben Maldonado.