lunes, 14 de mayo de 2012

AL BORDE DE LA NOCHE, AL BORDE DE UN POEMA

A veces me siento al borde de la Noche y miro,
como ahora,  la Luna redondeando claridades,
en  compañía de las estrellas que entre sí se observan
y entornan las pestañas repetidamente
(algunas se sonrojan como adolescentes).

A medida que transcurre el tiempo los silencios
van ganando la batalla y esporádicos ruidos
poco se destacan, ya no hay voces y las veredas
se van quedado solas con miles de pasos escondidos.

Qué cosas estarán pasando tras el cortinado
que atenúa las luces  y son sombras las que vagan
y se juntan en una sola sombra, que de pronto
se hace grande  sin límites ni contorno.
Qué estará pasando.

Será la sombra de un amor oscurecido, o el renacer
de nuevas ilusiones, será que todo se borra y se olvida,
no hablan las sombras y si que crean dudas.
Qué estará pasando tras ese cortinado.

Cortinado  como tantos que ocultan las verdades,
esperanzas  y fracasos, desavenencia, amorío,
la vida sigue, lleva y trae sentimientos,
alegría por un lado y tristezas por el otro.

Se apagan todas las luces y ya no se distinguen cortinados
ni se mueven las sombras, que ha quedado estática la noche
y yo sigo en ti pensando, acariciando sueños como si fueran
tus cabellos, tu piel suave y fragante o tus manos dentro de mis manos.

Se centra nuevamente mi divagar en tu figura, dejando cortinados
y ventanas que se duerman, sentado al borde de la noche
bajo los astros –iluminados pasajeros-  y el incesante ir y venir
de los duendes propietarios de dulces y nocturnas utopías.

En tanto las nubes se arremolinan, se juntan, amenazan
y quizás caiga otro aguacero sin vos a mi lado,  y que fea es la lluvia
si no estás. Mueren las gotas sin consuelo, no tienen música sino más bien
crepitar de leños con angustias de vacío.

Vuelven mis ojos a la Luna reina, antes que huya a su refugio milenario
de ensueños y poesías.
Luna reina de los cielos, reina de todas las poesías, fulgor de fantasías,
enamorada por siempre del amante, ideal  principio de todo arrobamiento.

Vuelven mi ojos a la Luna y mi inspiración dormida vuelve,
vuelvo a ella y a ti  te la dedico, por ser única,
por ser la bella dama que encanta mi mirada
y todo mi ser con su ternura.

Estoy sentado, ahora  al borde de un poema, pensando
en ti, en la noche y en la Luna, mientras mis párpados se cierran
y dejan enclaustrados tus labios y el sabor de tus besos
hasta que llegue el día.
 


Derechos reservados por Ruben Maldonado,



(Fotografía de Silvia Calderón)
 

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