lunes, 7 de mayo de 2012

BREVE (III)


He escuchado tus pasos
de almohadilla en el desparpajo
del hastío. Acercan la sonrisa,
la misma que da luz al aire de neblina,
la misma que enciende las pupilas de la noche.
Entonces  me adormezco en el cansado
ocaso de mi tiempo encanecido
y crecen antorchas de estrellas y de luna
al compás de tu andar de llovizna trasparente.
Caigo rendido ante los puentes
que construyen tus caricias
y me abandono al sueño azul
de tus labios. Bebo de ellos
el tibio elixir de tus deseos.
Embriagada, la noche reposa  en su mutismo.

Derechos reservados por Ruben Maldonado. 

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