lunes, 2 de julio de 2012

LABRADOR DE LA POESÍA (octavas reales)

Dobla el viento las varas amarillas,
cargadas de humedad y sol de estío,
caen al  fértil surco las semillas
y se renueva el ciclo con más brío.
Renacen de la tierra maravillas,
quizá en una urbe, o en el bosque o en un río,
paciente, el cultor de la poesía
recoge la cosecha cada día.

Y en las nubes blancas de su inventiva
vierte la siega en letras cristalinas,
desde el fondo de su alma sensitiva.
Pliega de su ser todas las cortinas
esbozando en su mente creativa
la alegría, el amor y las espinas,
la pena, el desamor y la sonrisa,
sentires  que su corazón desliza.

Colorea paisajes agrisados,
da una brisa al volar de mariposas,
y de un saco de sueños atrapados
desenvuelve utopías, versos, rosas...
Se enamora de los rojos alados
cuando estallan las albas milagrosas,
le canta a las estrellas y a la luna,
besa el silencio de la noche bruna.

Erige un trono de oro a la palabra,
con sino de idealista errabundo
surca indómitos mares, cruza el abra
y ante el albo papel, nido fecundo,
sus lágrimas hacen que se reabra
la simiente de paz para este mundo.
Duerme a la vera de su sembradío
asido a un verso suyo o quizás mío.



Derechos reservados por Ruben Maldonado.


(Fotografía de Rafael Andrés Maldonado)

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