martes, 15 de enero de 2013

EL POETA NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA



No se busquen culpables, ni la vida misma lo es,  con sus idas y venidas,  me dijo y se marchó.

Ya el aire no trae los aromas de otrora
ni las melodías envuelven los árboles desnudos,
es sólo transitar el camino del retorno,
sin versos ni canciones, ni risas, ni alegría.

Son poemas la hojarasca pisada por fantasmas,
legiones de cobardes guerreros sin espadas,
fisgones a la espera de reír con su caída.
Todo vuelve, se mezcla, se retuerce,

angustia, risas, amor y sinsabores,
todo es uno. Ensueño, pesadilla en noche fría
sin fogata que entibie las tinieblas,
sin estrellas que deslumbren en el cielo.

Doradas manos de trigales en vaivenes,
polvareda de desierto, nevada piedra,
enmohecidas calles de una triste Europa,
jardines sin rosas, claveles ni jazmines.

Lenta procesión de pensamientos
como monjes de negro encapuchado,
castillo de naipes derrumbado por el viento,
“Queen y Jack” mirándose extrañados,

un “King” destronado y huidizo
llorando entre diamantes esparcidos
y sobre el trébol corazones mutilados
por lanceoladas hojas del olvido.

Cabizbajo y pensativo, aventaba  el poeta
borradores a las olas del mar ennegrecido
mustios, secos, consumidos de invierno
y recitaba por lo bajo los versos que su amada
algún día le ofreciera.

El poeta ya no tiene quien le escriba, repetía...
ella le escribe a otro...

Así me dejó su última poesía entumecida.




Derechos reservados por Ruben Maldonado.

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