miércoles, 2 de enero de 2013

PARA SIEMPRE, AMOR



"En algún sitio mi voz sobreviviente llama,
pide tu asombro, tu iluminado silencio”, del poema Me dueles, de Jaime Sabines. 


Desde las piedras me vuelve su fragancia,
desde las piedras, los trigales, los jardines.
La huelo, la palpo, la riego de caricias,
la hago mía.

Olor a oleajes de jazmines y canela,
de mar altivo y campiñas invernales,
de senderos amarillos de su bosque,
de senderos que atesoro en mi silencio.

Desde la sierra me baja su mirada,
con el sol, las sombras y las nubes.
Me pierdo en ella y en mis ojos brilla
un país lejano y el color de sus paisajes.

Me baja con la luna y deja sus guirnaldas
plateadas en mi almohada:
son estrellas dulces
los destellos de sus besos.

Desde la calle me llega su armonía,
blanca de violín y de hermosura,
limpia de impureza, libre, viva,
y palpita en la luz de mis poemas.

Se hacen sones las brisas
en los nogales viejos, el trino  de la vida
resuena en manantiales,
me sumerjo en  las notas de su risa.

Entonces yo me encuentro arropado
entre sus brazos, resumido mi ser en una copa,
resumido su ser en un suspiro,
en el libre viento de los sueños. Y la amo.

Desde siempre, desde lejos me llegas,
amor mío,  estás en mí como una hiedra
adherida a una pared de tiernas utopías.
Estás en mí, en mi alma y en mi vida. Para siempre.


Derechos reservados por Ruben Maldonado.

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