viernes, 18 de enero de 2013

VERSOS PARA MURMURAR

En el silencio de mis pasos lentos
me acompañan los versos que no escribo.
Son aquellos que tropiezan con los trinos del estío
y  lloran lágrimas frías por un sueño que no ha sido.
Los versos que yo no escribo
son un murmullo  en la brisa,
un andar lleno de sombras
por las veredas del viento,
un humear de cigarrillo
que se diluye en la nada,
un suspiro estremecido
que se convierte en ceniza.
Son los mismos que se visten con los flecos de la Luna,
se arropan con las estrellas y se abrazan a las nubes,
tienen candor de niño y perfume de las rosas,
tienen la ropa raída  y en su mirar perdido
se apagan los horizontes que la mar les ha usurpado.
Esos versos silentes, aquellos que yo no escribo,
acarician  los gorriones  que se cuelgan de las rimas
y  se llevan consigo mariposas extraviadas,
le  platican al rocío en un verano lloroso,
y se hacen mustio silbo entre las notas de un tango.
Quizás cuando yo me duermo, viven sus aventuras,
huyendo  en ciegas bandadas por las campiñas  lejanas,
para juntarse en los bosques con un violín sonriente
y cobijarse con mantos de la hojarasca de invierno.
Los versos que yo no escribo saben a besos perdidos,
tiene la sangre apagada y ríen, a veces ríen,
con la mueca de un  payaso.
Los versos que yo no escribo, se parecen a los otros:
también van pensando en ella...

Derechos reservados por Ruben Maldonado.

(Fotografía de Gabriela María Pía Maldonado)

2 comentarios:

  1. si son tan bellos como los que escribís, habrá que salir a buscarlos en el centro mismo del poeta,no podemos quedarnos sin ellos!!!!

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    1. Muchas gracias, mi querida amiga. Besos.

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