miércoles, 17 de julio de 2013

YO ESCRIBO DESPACITO (soneto inglés)





Yo escribo despacito, sin sonido,
para no molestar a los vecinos
ni a nadie que leyendo entredormido
confunda mis poemas con los trinos.

Como el vuelo sutil de mariposas
mis letras van jugando con la brisa,
se apropian de la esencia de las rosas
y mueren por morir en tu sonrisa.

Yo escribo despacito en tu almohada
para no interrumpir tu tierno sueño;
como un rayo de sol en madrugada
mi verbo en tu rincón se hace pequeño

y en la dulce tibieza de tu lecho
se enciende con suspiros de tu pecho.

Derechos reservados por Ruben Maldonado.

(Fotografía de Silvia B. Calderón)


lunes, 15 de julio de 2013

A VECES...

de vez en cuando
los poetas sufrimos
pequeñas muertes

A veces, en noches como ésta
en que los silencios se entretejen
con los claros de la luna
y  las aves solidarias forman
un nido común,
en pleno acuerdo,
para ampararse unas a otras
de la helada que baja desde el cielo,
a veces, quería decir, a veces,
se me da por pensar cuánto me queda,
cuánto más se extenderá el camino,
cuánto de lo mío seguirá siendo mío
y  pueda tocar cosas pequeñas
como mi mate, mi suéter,
mi mochila…
Cuánto tendré para ver una alborada
y sentir la tibieza de un otoño,
cuánto más para oler la primavera
o caminar por  las sombras
y aspirar las fragancias de un verano.
Cuánto más para escuchar
sus tiernos gritos
y recibir los besos de mis nietos,
cuanto más tendré para escribir
poemas deslucidos,
hasta dónde pueda llegar
por esta senda que hoy transito.
Sin embargo no hay temor
en lo que pienso
ni pienso con temor
en lo que pienso.
Un día llegará una cuesta
y no podré subirla,
entonces dejaré
que todo fluya
y  que Dios disponga
de mis horas.
He vivido, he amado
y  me han amado,
he sido a veces, reconozco,
huraño y solitario,
otras muchas –digo yo-
un poco bueno
y  predispuesto.
Nunca hubo maldad
en mis adentros
y  el odio es para mí
un desconocido.
Y he soñado,
vaya si he soñado,
me llevaron mis versos
a lo lejos, cruzando el mar,
el llano y la montaña.
Hallé un amor que no se olvida
y  palpita en mi costado
cada día.
A veces,  en noches como ésta
en que el frío se cuela
entre los huesos,
pienso, sólo pienso,
dónde estará
el final de mi poesía.

Derechos reservados por Ruben Maldonado.