sábado, 31 de agosto de 2013

¡Y ENTRÓ USTED EN MI SUEÑO, ASÍ CON ESE RESFRÍO! –octosílabos-



No sé si no he sido claro,
le hice un pedido pequeño:
Que no se interne en mi sueño
mientras curse su resfrío.
Pero no entendió ni pío
y esto no es nada risueño.

¿Es usted tan obcecada
como yo soy soñador?
Extrañaba ya su amor
y anoche llegó a las dos
con su catarro y su tos.
¡Por eso tanto calor!

Como soy un caballero
en mi sueño la he abrigado,
y de pronto me he olvidado
de mi temor al contagio,
que me asusta más que el plagio
y me tiene acobardado.

La luna entró con sus flecos
por el cortinaje abierto,
la brisa trajo un concierto
de música celestial
y fue el momento fatal.
Inolvidable, por cierto.

Desperté al salir  el sol
tosiendo y muy empapado...
Sospecho me ha contagiado,
por algo es que aún me dura  
semejante calentura.
¡Ya ve, ahora estoy resfriado!

Derechos reservados por Ruben Maldonado.   

Imagen de la Web. 

 
 

viernes, 30 de agosto de 2013

¿QUIERE ENTRAR USTED EN MI SUEÑO, ASÍ CON ESE RESFRÍO? –octosílabos-




A ver si nos entendemos:
¿Vendrá usted a visitarme
con riesgo de contagiarme
y a introducirse en mi sueño
ardiendo como arde un leño?
No. Y ni piense en abrazarme.

Atienda lo que le digo:
Vuelva otra vez al doctor.
cuando se sienta mejor,
que no tenga tanto moco
y se le pase el sofoco,
entonces, venga mi amor.

Y yo quiero que comprenda,
mi sueño es muy delicado,
romántico, apasionado,
y aunque tengo la vacuna
no vaya a ocurrir que de una
de pronto esté contagiado. 

Vea como son las cosas:
Siempre la estoy esperando,
pero si anda moqueando
y tosiendo a cada rato,
me quedo con su retrato
aunque la siga extrañando.

Por ahora le propongo
(Y sin ser muy testarudo
ni por parecer más rudo):
Sánese de ese resfrío
y regrese al sueño mío
sin siquiera un estornudo.


Derechos reservados por Ruben Maldonado.

(Foto de la web)  

viernes, 23 de agosto de 2013

PAISAJE (soneto inglés)




Aprieta crudamente el frente frío
y recubre la aldea un manto blanco,
a lo lejos murmura el manso río
entre piedras heladas del barranco.

Se inclina con pereza la arboleda
movida por el canto de la brisa,
y al cielo le dibuja la humareda
una vereda blancuzca e imprecisa.

Emergen salpicadas las cabañas
en el gris escenario de la altura,
mientras cae la nieve en las montañas
Dios  esboza paisajes de hermosura.

Por la traza borrada del camino
se escucha la canción de un campesino.

Derechos reservados por Ruben Maldonado .  


Fotografía de Gabriela María Pía Maldonado. 

sábado, 17 de agosto de 2013

NIÑO, NIÑITO (soneto inglés)


(HOMENAJE  A TODOS LOS NIÑOS, EN SU DÍA)

Niño chiquito, pequeña ternura,
en sus ojos tiene el sol y el color,
su risa le hurta toda la dulzura
al trino de un ave y lo hace candor.

Niñito pequeño, inquieto y travieso
corre con el viento y las mariposas,
de su aventura me ha traído un beso
con sabor a miel y aroma de rosas.

¿Sabes lo que eres? Eres la alegría,
que salta, que ríe, con la inocencia
de un rey soberano en su fantasía.
Ese es tu reino, tu mundo y tu ciencia.

Tu corazoncito es fresca pureza,
un amanecer de limpia belleza.


Derechos reservados por Ruben Maldonado (ARGENTINA).


IMAGEN:  Fidelito, el más chico de mis nietos. 
  


sábado, 10 de agosto de 2013

OLVIDO



“Bajan las olas
del  mar para besarte,
mojan tus ojos
sus gotas de rocío
¿lloras, o sólo miras?”


Se prestaron cada uno sus miradas
hasta que el tiempo empañase los cristales
y el espejo trastocara lluvia
por lágrimas de ausencia.

Se cerraron de a una las cortinas
y ni el pálido rayo de la luna era de ellos.
Un silencio sepulcral  bajó de telarañas
balanceándose en las sombras del olvido.

Agotaron las páginas de un libro amarillento
que guardaba los inviernos congelados,
las sonrisas de varias primaveras
y un profundo y largo mar inexpugnable.

A él se le desgastaron las pupilas
repletas de horizontes y albas sin destellos.
Ella se sentó frente al océano  a mirar
si alguna ola le traía algún mensaje.

Y el tiempo, el cruel tiempo,
dibujó nubes grises en el cielo
encegueciendo  las palomas mensajeras
entre cenizas de volcanes apagados.

La vida florecía en otro lado
con pimpollos de aromadas rosas
y sonrisas de párvulos jugando.
El viento se llevó un poema

que cayó en manos de una niña
y en la esquina de la casa abandonada
renacieron las dalias y las lilas
en las brisas de una nueva primavera.

Derechos reservados por Ruben Maldonado (ARGENTINA).
(Safe Creative Registro Propiedad Intelectual 1308105560122)