sábado, 31 de agosto de 2013

¡Y ENTRÓ USTED EN MI SUEÑO, ASÍ CON ESE RESFRÍO! –octosílabos-



No sé si no he sido claro,
le hice un pedido pequeño:
Que no se interne en mi sueño
mientras curse su resfrío.
Pero no entendió ni pío
y esto no es nada risueño.

¿Es usted tan obcecada
como yo soy soñador?
Extrañaba ya su amor
y anoche llegó a las dos
con su catarro y su tos.
¡Por eso tanto calor!

Como soy un caballero
en mi sueño la he abrigado,
y de pronto me he olvidado
de mi temor al contagio,
que me asusta más que el plagio
y me tiene acobardado.

La luna entró con sus flecos
por el cortinaje abierto,
la brisa trajo un concierto
de música celestial
y fue el momento fatal.
Inolvidable, por cierto.

Desperté al salir  el sol
tosiendo y muy empapado...
Sospecho me ha contagiado,
por algo es que aún me dura  
semejante calentura.
¡Ya ve, ahora estoy resfriado!

Derechos reservados por Ruben Maldonado.   

Imagen de la Web. 

 
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario