sábado, 30 de agosto de 2014

VISIONES



Podría
(o podríamos, tú y yo)
conversarle una milonga a las magnolias
o pintarle una luna turquesa al empedrado
o, tal vez, buscar en los resquicios de la nada
los viejos sueños que se fueron con el viento.

Podríamos cobijar los recuerdos de la lluvia
bajo la telaraña azul que más parece olvido,
o dejarlos palpitar en las miradas quietas,
sin lastimar a nadie ni abanicar cenizas.

Podríamos habitar Parque Lezama
allá por las horas en que el sol se adormece
filtrándose muy tibiamente  por estatuas y ramas
y  la voz de los árboles se transforma en arrullo.

Podríamos anudar las sombras
al pálido farol de cada esquina,
abrir los cortinados de San Telmo
para mostrarle al barrio los destellos de tu risa,
o, quizás, podría yo buscarte
la corona de estrellas que te hicieron mis versos.

Podríamos apagar los ruidos ciudadanos
bajo el negro paraguas de la noche
para oír únicamente la brisa que hiere la neblina,
pero mejor aún, podríamos bailar un  tango de Piazzolla
sobre las hojas maquilladas de otoño.

Podríamos dejar que los suspiros  naufraguen
en los pequeños mares por los que navegan barquitos de papel
y detener el mundo y los relojes, manchados los ojos
de nostalgia ante el claroscuro de todas mis visiones.



Derechos reservados por Ruben Maldonado. 

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