martes, 28 de julio de 2015

AMO EL BOSQUE



Amo el bosque, despojado de prejuicios,
sin zapatos  que se limpian
a la entrada,
sin sábanas de organza
ni manteles con festón, 
sin la música rebelde, inaguantable,
de la calle San Martín.

Amo la seriedad de la brisa
que dialoga con el rayo de sol
en el ramaje
y la risa despiadada del pájaro que huye
con su libertad asida por las patas.

Amo esa lejanía donde está,
tan quieto,
tan sujeto a las montañas,
tan sonriente con el paso del arroyo,
tan apegado a los ritos
de sombras y de gnomos.

Amo la lentitud con que cuenta las horas,
la prolijidad de la artesana araña,
el cómico andar del gusano peludo,
el fisgonear del ciervo entre el follaje.

Amo las huellas que dejaron araucanos,
celtas, rusos o gitanos
por senderos de música celeste
y  alfombras de verdes primaveras.

Amo el bosque de corazón tallado
en el árbol sabedor de los secretos de la fronda 
y de ésta, mi poesía,
que simula una lágrima escondida
en el salpicar de la cascada
inacabable.

Derechos reservados por Ruben Maldonado.





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