lunes, 20 de julio de 2015

RINCÓN DE SUEÑOS



Yo elegí mi rincón,
pequeño y solitario,
humilde y soñador,
silencioso y austero.
Tal vez sea un espejo
de lo que siempre escribo, 
o tal vez sea a la inversa
y lo escogió mi poesía.
Así nos entendemos,
yo escribo desde el alma
sin trompetas ni pompas,
solamente los trinos
y el rumor de un arroyo
me acompañan el día,
me llevan a los bosques,
me llenan los vacíos.
Y esta poesía mía
se deja acariciar,
se me muestra dulce,
se me muestra serena,
teje ilusiones vanas,
me trae los aromas
de claveles y rosas,
del café y las tostadas.
Me ofrece una vereda,
un rocío,
un sol que se aparece,
la risita de un niño,
el candor de una joven
con el cabello al viento,
el transitar cansado
de una anciana pareja.
Con mi poesía, de noche,
cuento estrellas, sonrío,
le hablamos a la luna,
me acerca una mirada,
una sonrisa, un recuerdo.
Entonces yo me duermo
cubriendo con mi almohada
para que no se escape,  
a ese sueño distante
que no termina nunca.
Y así congeniamos,
en un rincón sin brillo,
pero es el elegido
quizás por mí,
o quizás no,
quizás por eso mismo,
por lo que son mis versos.

Derechos reservados por Ruben Maldonado.

(En la imagen el menor de mis nietos, Fidel)


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