lunes, 24 de agosto de 2015

EL ECLIPSE DE LOS VERSOS.



Tengo los sueños llenos de crepúsculos nuevos,
de espumas de los ríos y blancos de montañas,
transitan por mis venas calles, gentes,
y en los pliegues de piel
se estancan
los esquinas absurdas
de todos los silencios
y de todos los relojes.
Lluvias y crisantemos son cómplices sin habla,
mientras entre la niebla 
se abren grietas de heridas
de adoquines mojados
y de calles sin luna,
de los perros sin dueño
y de los amores idos.
Tengo los ojos llenos de miradas que rasgan
antiguas espesuras de los bosques sin tiempo
y se aferran sedientos
a los eclipses del verso,
a  caminos que agitan las sombras de los trinos
y al viento sur de invierno con su aliento de escarcha
que empuja las palabras e inventa idiomas frescos.
Entonces yo me quedo
con este sol de agosto que me entibia el alma,
con mi bufanda vieja con la marca borrosa,
con las risas lejanas,
con los niños que pasan,
con los niños que vienen,
con muchachas que gritan,
con muchachas de bailan,
con este día mío,
con este trozo de vida
de urgencias borroneadas
y con la ilusión loca
que salgas del retrato de mi mesita de noche
y te quedes conmigo
hasta que nazca el alba.

Derechos reservados por Ruben Maldonado.  



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