miércoles, 19 de agosto de 2015

INÉDITO



Llegas con la luna
que apenas es un brillo
que besa las cortinas
y se queda a dormir
en la copa de vino.
Llegas desnudo
por la orilla del insomnio
obcecado y oscuro,
trayendo un mudo aliento
de caminos
y el frío visceral de la montaña.
Quieres, entonces, que te arrope,
que te vista de tal modo
que puedas presentarte ante la gente.
Pero mira: yo sólo tengo un traje viejo,
con rayas desteñidas
que alguna vez fueron,
eso sí,
metáforas brillantes,
una camisa hecha con pétalos de lirio,
y una corbata de apagadas rosas.
Buscaré un par de zapatos
que conocen las sendas
de fascinantes sueños.
Ahora sí, puedes irte
a mezclarte con ruidos
de las grandes ciudades,
a andar entre el gentío
con sus urgencias vanas.
Mas… no te lo aconsejo,
mejor búscate una playa
solitaria y tibia,
o un bosque con destellos
que tejen las arañas.
Ah… no te vayas aún,
prepara los bolsillos
(fíjate que no estén rotos)
Y aquí tienes:
Nobleza para tu corazón,
Humildad para tu alma,
Bondad para tus actos,
Y además:
Aromas de jardines,   
un ramito de nostalgias,
un puñado de alegrías,
una carta de amor,
una mirada ausente,
un violín que se escucha
cuando llega la noche,
un rayito de luna,
un manojo de estrellas,
una lágrima de ella.
Y para la solapa
un clavelito rojo.
Pues bien, vete ya,
y  búscate algún nombre:
Ya no eres el de antes,
aquel poema inédito,
desnudo y friolento.

Derechos reservados por Ruben Maldonado.   


 


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