martes, 8 de septiembre de 2015

NO TENGO MÁS QUE ESTO.



Yo quisiera
hacer una poesía
que se introduzca suavemente
entre tu pelo
y acaricie el momento
en que tú lees
la tibieza de un sol
con memorias apagadas.
Que te bese
por sobre tus pestañas
cuando miras
sin mirar los ventanales
encendidos de tu mundo
y se desprenden de tus labios
ramilletes de dulzura
albergados en tu límpida sonrisa.
Que deje entre tus manos
el silbar de una brisa
en los trigales,
la sinfonía de un jilguero en la mañana,
un amarillo tinte de retama,
una postal de piedras y de huellas.
Yo quisiera ofrecerte
un sublime manuscrito
que haya sobrevivido
a otro invierno de silencio,
donde reposan –aunque ya son tuyas-
un sinfín de palabras hilvanadas
con brillos melancólicos de luna
y de carreteles robados a una estrella.  
Yo quisiera hacerte
esa poesía…
pero no tengo más que esto,
y regreso al camino del bosque
y las piedritas de colores
muy quietas al fondo del arroyo,
a la llovizna de sueños que deja la cascada,
a la magia de la fronda,
al olor a madera y flor silvestre,  
 lejos, muy lejos de tu puerto,
de tu mar,
lejos de todo,
aunque tan cerca de la imagen tuya.

Derechos reservados por Ruben Maldonado.  





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