viernes, 25 de septiembre de 2015

PESADILLA (soneto)



Estoy llegado a una ciudad dormida,
la niebla encubre todas las figuras
por las calles de ventanas oscuras.
En vano busco el sol, la luz, la vida.

La espesa cerrazón está adherida
a mi cuerpo, a mi piel. De las alturas
una voz me está llamando. Murmuras,
¡Tú me murmuras! Me hablas de una herida,

de un dolor, de un lamento reprimido.
Se diluye tu voz, se va la niebla,
tenue se escucha un celestial sonido.

Un resplandor aviva mis temores.
Despierto. Es sólo un sueño, ha amanecido.
Un tibio vals resuena entre las flores.


Derechos reservados por Ruben Maldonado.




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