miércoles, 24 de febrero de 2016

CUMPLEAÑOS (haiku)





No es para tanto:

sólo setenta y tres,

si mal no cuento.


Derechos reservados por Ruben Maldonado.

martes, 23 de febrero de 2016

SÓLO TU MIRADA.


Quizá la luna se acerque hasta mi escrito,
o las estrellas derramen claridades
sobre palabras que son callado grito.
Quizá la noche me traiga afinidades,

los silencios reflejados en los brillos,
el apagado maullido de algún gato,
las monótonas canciones de los grillos.
O me venga a la memoria aquel relato

que murmura desde el bosque el claro río.
Quizá el ave con su aguda melodía
o la mañana impregnada de rocío
quieran ser la razón de mi poesía. 

Para mi pluma longeva y desgastada
no hay más dulce inspiración que tu mirada.


Derechos reservados por Ruben Maldonado. 

viernes, 12 de febrero de 2016

BOSQUE EN LLAMAS





(A los valerosos –hombres y mujeres- que luchan sin denuedo en los incendios forestales)

EL PARAÍSO.

Era la verde quietud en el estío.
El río acaparaba el movimiento y los rumores,
pero pronto los trinos sacudían la luz del nuevo día.
Apenas la brisa, fugaz y transitoria,
dejaba sus caricias en la armonía del ramaje.
Alucinaba la senda y su recodo perdiéndose en las sombras,
allí donde comienza el misterio del follaje.
Abierta estaba la puerta hacia un sueño claroscuro:
un suspiro de cielo en lo más alto,
y abajo, el zumbido que rodea el instante de la rosa,
la pulcra araña extendiendo su geométrica bandera
a la espera de la mosca distraída,
la marcha indiferente de un gusano con lunares.
Era la verde paz en el estío.

EL INFIERNO.

¡Humo! ¡Humo en el verdor, en el país de la sabia y la madera!
Ahora crepitan los gigantes viejos,
se derrumba su señera presencia y se consume.
Entre las llamas voraces van muriendo
el paisaje de ensueño, el cuento del hachero,
los tatuajes repletos de pasado.
¡Cuánta vida silvestre mutilada!
Quemantes brazos se alzan hacia el cielo
 desde la inmensa hoguera
y el día es una noche dentro de la humareda.
Huyen las aves por el aire caliente.
Era la magia abrasada en el infierno.

LOS VALIENTES.

Juan, el del pueblo, Nahuel, el de la costa,
John, el de la aldea, anónimos ahora, luchadores siempre,
allá van… allá van todos hacia el fuego,
a una lucha peligrosa y desigual.
Atrás dejaron sus familias y sus cosas
para enfrentarse con el monstruo
que le agostaba el bosque,
su admirado, amado bosque.
Horas más horas, días más días
en un trajín sin descanso y sin horario.
La férrea voluntad vence al cansancio.

DIVINA AYUDA.

¡Llueve!
Bendita caricia la del cielo
que va empapando a la tierra
y a los hombres.
Caen las gotas que son lágrimas buenas,
lágrimas de dolor y de alegría.
De a poco la bestia ígnea desvanece.
Quedarán como grotescas figuras calcinadas
los restos de árboles inertes.
Y allá vuelve –silencioso- el valiente
que arriesgó su vida por el bosque.
Su mejor premio es el abrazo del ser que lo aguardaba.

EL PARAÍSO (II)   

Incansable, una niña ríe y corre
detrás de una inestable mariposa.
El arroyo renueva su  canción,
aquella canción de la luz y la esperanza.
Un moscardón sobrevuela el sosegado rincón de la mutisia
y se proyecta la montaña en un espejo de agua.

Derechos reservados por Ruben Maldonado.



jueves, 4 de febrero de 2016

CIUDAD VACÍA



De pronto regreso al rincón azul
en donde están escondidas las palabras,

a  deshojar estrellas,

a hurtarle a la luna un rayito de plata,

a mirar los reflejos de la noche en los charcos de nadie.


De pronto regreso al país de la poesía

para encender en su fuego un cigarrillo

y perderme entre el humo del recuerdo.


 Me gustaría escuchar el rumor del agua entre las piedras.

Pero esta ciudad no tiene un río.


Me gustaría admirar el mar en su esplendor, las playas, la espuma, las gaviotas,

la melancólica sirena de algún barco en su partida.

Pero esta ciudad no tiene mar, no tiene un puerto.


Me gustaría encontrarme en tu mirada. 
Pero esta ciudad no te contiene. Es una ciudad vacía.

Vacía  de vos.

Vacía de Nos.




Derechos reservados por Ruben Maldonado.