lunes, 25 de abril de 2016

PARA MÍ (No dejes que el amor se muera a tu costado)



No dejes que el amor lloriquee por los rincones.
Sedienta está la luna de Sabines y tiritan a lo lejos
los astros azules de Neruda.
La noche espera un aluvión de letras,
una llovizna de metáforas celestes
bajando desde el cielo.  Espera un canto  que diga,
simplemente, que el amor existe y ronda por las calles.
Compórtate bien, compórtate como el niño bueno
de Cortázar que aceptaba las vacunas aunque no era capaz
de sacar para su amada un pescadito rojo.
No dejes que el amor se haga un ovillo en el zócalo aquel
donde la araña teje habladurías que no confirma nadie.
Descorre el cortinado, abre la persiana y deja que el aroma
del verso se una a la brisa que envuelve la mañana.
Recuerda al chiquillo que saltaba y correteaba por la arena,
con sus cachetes rosas, su mirada fresca
y con el aire irrumpiendo por los agujeros de sus pantalones.
Sonreía.
(Te sonreía).
No dejes que el amor se muera a tu costado.
Ríe, canta, besa.
Deja que tus palabras se impregnen de colores,
de paredón y grafitis, arco iris y tormenta, de otoño y primavera,
de las nieves de invierno y las sombras de estío.
Pero hoy, ahora, mañana puede ser nunca
y nunca es un vocablo que te asusta.
Ahora ve y duerme, abrazado a tu almohada sueña.
Que los sueños se llenen de colinas, de bosques,
de violines, de ciudades viejas, de empedrados rotos,
de bandoneón y esquina, de jóvenes alegres y viejos taciturnos.
Y mañana recibe nuevamente a esa inspiración que llega
desde un tiempo sin tiempo a besarte en los ojos y a marchitar
tus miedos.
Pero no dejes que el amor se muera a tu costado.

Derechos reservados por Ruben Maldonado.

(Fotografía de Rafael Andrés Maldonado)

sábado, 23 de abril de 2016

MI VECINA LA FLORINDA Y SU GATA LA FLORA.



La gata de mi vecina
¡Dios, cómo se parece a ella!
Despierta su alma felina
ni bien se asoma una estrella.

Y, cada una por su lado,
salen a romper la noche
con el mayor desenfado
y sin el menor reproche.

Cuando la gente despierta
y se marcha a su trabajo
regresa, ya casi muerta,
la gata por un atajo.

Su dueña, en cambio, ha llegado
dando tumbos por la calle,
con alguien que se ha adosado
prendidito de su talle.

Duermen hasta el mediodía
y despiertan enojadas,
va reinando la anarquía:
terminan a las patadas.

Cuando se acaba el revuelo
comienzan a acicalarse:
la felina con su pelo,
la señora va a ducharse.

Además de las manías,
tienen rostros parecidos,
ausentes las simetrías,
nariz chata, ojos hundidos.

No hay nadie que no lo note
dice el común de la gente,
a no ser por el bigote…
(el de la doña, obviamente)

Cuando la tarde se ahuyenta
y al verlas tomar su ruta
por lo bajo alguien comenta
"a cual más loca y más p…"


Derechos reservados por Ruben Maldonado.


(Imagen de la web)



domingo, 10 de abril de 2016

GRAGEAS DE AMOR



1.-

Mis palabras huyen con sus alas
de llovizna
hacia la helada ausencia ya sin eco.
Recogen el latido  de las flores silvestres
y enarbolan la bandera de un poema.
Mientras se rompe la copa
en mil pedazos
la tarde muere con color de angustia.
Otro vino será
el que no beba
después de mis palabras muertas.

2.-

He escuchado tus pasos
de almohadilla en el desparpajo
del hastío. Acercan la sonrisa,
la misma que da luz al aire de neblina,
la misma que enciende las pupilas de la noche.
Entonces  me adormezco en el cansado
ocaso de mis canas
y crecen antorchas de estrellas y de luna
al compás de tu andar de paloma transparente.
Caigo rendido ante los puentes
que construyen tus caricias
y me abandono al sueño azul
de tus labios. Bebo de ellos
el tibio elixir de tus deseos.
Embriagada, la noche reposa  en su mutismo.

3.-

Tu boca espera que amanezca
y se vistan de rocío flores nuevas
con olor de sol y sombras largas.
Nace sedienta
con el alba que bautiza un trino,
desde mi nuca viene y se aposenta
en mis labios.
Dulcemente en mi labios (y en mi ensueño)
en un adiós de suspiros y espejismos.


Derechos reservados por Ruben Maldonado.